Disney y el Copiar / Pegar

Grácias al gran blog de curiosidades Tepesmas me entero de la facilidad con la que Disney copiaba sus dibujos una y otra vez para ahorrarse trabajo. La lista con todas las fotos está en Flickzzz y se puede ver como las películas de animación tienen un mismo dibujo en distintos planos, el mismo modelo repetido en el mismo plano o como algunas películas comparten estructuras totalmente idénticas. Muy interesante.

SÍ hay dos sin tres: ‘Matrimonio Compulsivo’

En el ejemplar de la revista Dirigido Por de Noviembre de 2007, Ramon Freixas alavaba la última película de los hermanos Farrelly, Matrimonio Compulsivo, como el tercer punto de apoyo de ese gran trípode que ha alzado la comedia en el último año junto a Supersalidos y Lío Embarazoso. Creo que su análisis es más que acertado, pero siento discrepar con su opinión.

Ya hablé un poco del tándem made in Judd Apatow en Nuevos aires para la comedia y dejé claro mi estima por esas dos películas, pero ahora que he visto la nueva de Peter y Bobby, veo que se reafirma mi última frase de aquel post. Para mi, Matrimonio Compulsivo no es más que otro paso de esos escatológicos creadores hacia un aposentamiento más que peligroso.

No veo en sus imágenes nada especialmente novedoso y menos aún una recuperación de sus anteriores logros. Una de sus escenas, esa que gira alrededor de La confusión, es un clon de la misma escena que aparecía en Algo pasa con mary, aunque en aquella ocasión se daba en una comisaria de policía y trataba sobre los autostopistas. Esa fue una secuencia extremadamente divertida y considero que uno de los puntos álgidos de una cinta que, en líneas generales, me aburrió. La nueva versión, en cambio, produce vergüenza ajena. Y no por el personaje de Stiller (eso implicaría una buena puesta en escena) sinó por los directores, pues no hay originalidad, ni chispa ni arrojo algunos.

Esta es una de esas películas ante las que se suele comentar eso de “todos los chistes aparecen en el anuncio” y es verdad. Pero en mi opinión, que me reí mucho más con el trailer que con la película, eso nunca es un problema de quien se encarga de editar el anuncio, si no de la misma película. Esta debería superar sus gags ya vistos para llegar un paso más allá, pero en esta ocasión no es así.

Algo Pasa con Mary (para volver al ejemplo) consiguió desmontar la comedia romántica no a través de la destrucción del modelo si no envenándolo desde dentro, pervirtiendo sus convenciones. El problema es que, desde entonces, los Farrelly se han apoltronado en ese estilo inaugurado por ellos mismos sin darse cuenta que TODA la comedia romántica desde entonces ha asumido esos cambios para crear un nuevo canon genérico. El mundo ha asumido la transgresión y ellos no parecen darse cuenta que ya no son los chicos malos que fueron.

Sí que es cierto que los hermanos han vuelto a sus origenes, pero no para orquestrar otra revolución, sinó para repetir la misma jugada. Lástima que hoy sus grácias sean tan repetitivas, previsibles y, sobretodo, aburridas. Hay gags buenos en Matrimonio Compulsivo, pero son tan escasos y están tan ocultos tras diálogos absurdos que no merecen la pena.

Galeria de imagenes: Carnaval Torelló 08

Ya se que es un poco tarde y no pensaba ni publicar estas fotos pero como he recibido un comentario sobre la galeria de Tonis, pues quizá sea hora de tener un poco actualizada la parte de fotografías. De momento pongo este Slide que estaba en la nevera. Otro día, ya miraré de tener más cosillas... Per cert, gràcies pel comentari.

Anthony Minghella fallece a los 54 años

Oigo por la radio que ha fallecido Anthony Minghella. Mi primer pensamiento ha sido "¿cuantos años tenía?", rapidamente me entero: 54 años. Llevamos una racha bastante mala de fallecimientos prematuros y es algo realmente lamentable. La verdad es que a estas horas aún no sé nada sobre las razones de su muerte, pero no había oído nada sobre posibles enfermedades.

Actualización [Al final resulta que Minghella estaba siendo operado de un cancer de laringe cuando sufrió una hemorragia que acabó con su vida]

No soy fan de este director / productor / guionista, pero debo admitir que tenía estilo y que sus películas, sin ser para nada obras maestras, sí que presentaban fuerza y una factura personal que las hacían obras únicas. Será recordado (y citado) sobretodo por ser el director de la repelente El Paciente Inglés, pero también están ahí El Talento de Mr. Ripley, Cold Mountain, Breaking and Entering... Lo que más me ha atraído de todas estas películas, por encima de la trama, es el uso de la fotografía y, sobretodo, sus texturas. Todos los planos de sus películas desprenden una fisicidad que pocos podrán igualar ahora mismo.

Lo hecharemos de menos.

'Supersalidos' y 'Lío embarazoso'. Nuevos aires para la comedia

Viendo el gran volumen de basura que llega a nuestras pantallas semana tras semana en formato de comedia, cuesta creer que tras títulos como Supersalidos y Lío embarazoso (culpa también de nuestro folclórico doblaje) se esconda un personaje que lleva más de 16 años dedicado a esto de hacer reír y dos de las mejores películas de humor de la década. No exagero, creo que después de la saga Austin Powers (sobretodo las dos primeras), nadie había conseguido tanto con, aparentemente, tan poco. Bueno, vale, aunque me pese debo admitir que Algo Pasa con Mary también es buena.

Virgen a los 40, la anterior película de Apatow, no estaba mal pero no era más que un borrador de lo que después llegaría. Partiendo de dos de los subgéneros más trillados del cine (las comedias de adolescentes y de relaciones de pareja) el director y guionista de Lío embarazoso y productor de Supersalidos consigue no solo que reverdezcan nuevos brotes en medio de tanta sequía, si no también alcanzar un discurso más elevado de lo que cabría esperar de cintas donde las palabras Porro o Polla o Follar tienen una importancia central dentro de la trama.

Seguro que muchos no querrán darme la razón, pero opino que tanto Supersalidos como Lío embarazoso, tras su fachada de disparatadas comedias de mamporros y palabrotas, esconden un realista reflejo del sentimiento de muchos jóvenes y adolescentes de la sociedad actual. American Pie intentaba transmitir al público lo que suponía ser un quinceañero hiperormonado, pero era pura ciencia ficción. Supersalidos consigue evocar, de forma magistral, una época por la que todos hemos pasado y, además, lo hace sinceramente, sin artificios ni clichés. Es cierto que se centra en la vida de tres chavales norteamericanos y que sus desventuras no admitirían ni siquiera el rango de leyendas urbanas, pero llevan consigo un halo de verdad indiscutible que puede emocionarnos también aquí.

Por lo que respecta a Lío Embarazoso, me parece ejemplar como, a partir la clásica estructura de chico-conoce-chica, se pueden articular una infinidad de chistes y bromas tan absurdas como efectivas. Uno de los momentos que demuestran que estamos ante un guión de hierro es cuando el protagonista repite el chiste de otro de los personajes. Si la primera vez pasa casi desapercibido, el hecho de repetirlo le da un toque especial a toda la escena que nadie había sabido encontrar aún en una comedia de este tipo. Además, por primera vez, las relaciones entre los personajes parecen reales. Los diálogos suenan a la jerga de la calle del siglo XXI y no a esa extraña mezcla entre un manual de buenos modales y un diccionario de palabrotas a la que nos había acostumbrado la comedia de los últimos años.

No nos engañemos. Pese a ser groseras y absurdas, estas dos películasestán a la altura de Juno en lo que se refiere al retrato de los sentimientos de sus personajes. Y esta vez sin guiones pretenciosos ni rimbombantes. Simplemente con un relato directo, sincero y provocador. Mis felicitaciones a Apatow y a toda su tropa. Desde hoy soy un fan. Solo espero que su futura carrera se encamine mejor que la de los Farrelly, esos supuestos genios de la comedia moderna tan y tan sobrevalorados.

The Very Best of: 'Tierra'

Admito que soy de esos quien, a parte de decirlo, les gusta de verdad ver los documentales de la 2 (o del 33, o del National o de donde sea). Y los que dicen que ven la basura del corazón porque “no hacen nada por la tele” deberían probarlo.

Estos documentales suelen tratar temas variados, pero todos se concentran en tres grandes grupos: flora, fauna y clima. En este sentido, la película Tierra es, en definitiva, un recopilatorio de grandes éxitos. A lo largo de una hora y media vemos felinos, pájaros, tiburones, flores, tierra, bosques, viento, nieve... lo mejor y más espectacular que podemos encontrar bajo este genero audiovisual.

Quizá este mix de cosas y temas firmemente vertebrado por el tema del calentamiento global logre conciliar al gran público con los reportajes, pero no sé si agradará demasiado a quién ya los sigue asiduamente. Mi opinión es que Tierra se centra demasiado en las imágenes, en el aspecto visual, y deja a un lado la comprensión del comportamiento animal.

No nos engañemos, la película nos muestra planos nunca vistos antes del reino animal. Hay tres escenas que deberían pasar a la história no solo de los documentales, sinó del cine en general: la charca compartida entre leones y elefantes (y su posterior combate), el largo plano del guepardo en pos de su presa y la desesperación del oso polar en busca de comida. Emocionan y consiguen ser un poderoso toque de atención que defiende la tésis central de todo el relato: aunque los humanos nos creamos el centro del mundo, quien realmente se verá perjudicado por el calentamiento del planeta, quién se juega la vida, son los animales, no nosotros.


No quiero restar mérito a este documental. Verlo en DVD es divertido y en pantalla grande debía ser espectacular. Tiene una calidad técnica deslumbrante pero, como decía, a costa de sacrificar un trabajo de documentación más exhaustivo. Algunos planos sirven únicamente para poder decir “Oooooh” y no aportan nada a la historia. El caso más escandaloso es el del tiburón blanco, que solo aparece en dos planos.

En definitiva, creo que Tierra sabe aprovechar su condición de relato echo a base de retazos de otros relatos. Ninguna de las historias tiene suficiente entereza para sostenerse por si sola y por eso debe apoyarse en sucesivas subtramas paralelas. Al final todo funciona correctamente y podemos asistir a un espectáculo un tanto vacío pero digno, que no insulta al espectador al intentar humanizar a los personajes animales como sí que sucede con ciertos documentales de osos o pingüinos que hemos podido ver últimamente en nuestras salas. Y sí, el mensaje es redundante y nos lo machacan desde el primer plano hasta el último, pero no olvidemos que Tierra forma parte del interesante proyecto Love Earth y que en ningún momento se esconde de ello. Todo lo contrario.

Celulosa vs celuloide: 'American Psycho'

Hacía ya tiempo que quería leer la novela American Psycho, y por fin lo he hecho. Lo intenté hace tiempo, cuando tenía unos 16 años, y no fui capaz. Es un libro realmente duro por su violencia y exigente por su estructura narrativa. Después de cerrar el libro vi la película (que sí había visto antes) para poder comparar convenientemente la calidad de cada uno. ¿Y cual es mi valoración? American Psycho es una novela excelente y su adaptación, aunque fiel, no está a la altura del libro.

American Psycho narra las experiencias en primera persona de Patrick Bateman, ejemplo canónico de un yuppie de mediados/finales de los ochenta que, además, es un psicópata asesino. Se trata de la tercera novela de Bret Easton Ellis tras Menos que Cero y Las Reglas del Juego y, en esta ocasión, lleva su afilado y amargo retrato de la sociedad americana hasta límites insospechados.

El libro tiene una estructura voluntariamente reiterativa que repite, una y otra vez, los mismos temas. No es gratuito que desde la página 0 hasta la última, Bateman hable continuamente de su ropa, su higiene, su consumo desmedido, los lugares donde cena o de las muertes que lleva a cabo. Bateman ejemplifica un modelo de ciudadano (así como de una sociedad) encaminada al consumismo y donde la forma, el envoltorio, lo es todo. El mismo personaje se define como una especie de espectro, una superficie vacía sin ningún contenido. Hacia el final del libro, el autor consigue destilar ese sentimiento de forma excelente sin caer en juegos estilísticos artificiales. Ellis asume una arriesgada postura que no traiciona en ningún momento y que mantiene hasta el final. Esto hace de la novela una experiencia difícil pero tan intensa como recomendable si os gustan las emociones fuertes. Pero... ¿qué pasa con la adaptación cinematográfica?

Para empezar, hay que decir que la historia es extrañamente fiel a la novela. A pesar de algunos cambios en la trama para evitar la saturación de personajes y lugares, se mantiene el tono y la idea general de lo que sucede. Además algunas escenas son recreaciones exactas de la novela. Quizá el estilo de la película es un tanto blando si tenemos en cuenta que el material es tan potente. La cinta de Mary Harron palidece si la comparamos con la tremenda El club de la lucha, que se estrenó el mismo año y donde el apartado visual sirve como un catalizador de la trama. En este caso, vemos sangre, violencia y alguna escena de sexo, pero todo parece demasiado estilizado y limpio. Hay que admitir que toda la puesta en escena tiene un tono frio casi quirúrgico que le sienta la mar de bien, y algunas escenas están rodadas en una agobiante oscuridad que le añade una atmósfera inquietante al conjunto. Entonces, ¿cuál es el problema? En mi opinión es que la película no ha sabido encontrar el fino equilibrio que hay en la novela entre comedia y drama.

El libro contiene escenas que caen de lleno en el absurdo y donde Bateman no es más que una parodia ridícula de si mismo, pero hacia el final el poso que deja la lectura es tan pesimista, tan oscura, que aquello que permanece en el lector es la peligrosidad de ese personaje tan real y tan próximo. Alguien con quien nos podemos cruzar cualquier día y que, esto es lo peor, no tiene nada que perder. En definitiva, no nos podemos quejar. American Psycho ha dado lugar a una obra (en papel) excelente y a otra obra (en este caso audiovisual) que pese a no estar a la altura del origina, tampoco ofende (como si que hacen la mayoría de adaptaciones de libros actuales). No debemos olvidar que Bret Easton Ellis dio el visto bueno a la adaptación y dijo que lo único que no le había gustado fue el movimiento a lo Michael Jackson de Patrick Bateman cuando asesina a uno de sus amiguetes.



Meravellosa idea: el bloQG

Aquest és el primer post que publico en català. La meva condició bilingüe fa que sovint hagi tingut la temptació d’escriure sobre alguns temes en català mentre que d’altres em van millor d’escriure en castellà. Però finalment, i per donar continuïtat al blog, sempre ho he publicat tot en castellà. Aquest cop, en canvi, he canviat al català perquè l’ocasió s’ho mereix. Ja sé que pot significar un precedent estrany, però si tenim en compte el ritme de visites diaris que rebo, no crec que la gent surti en massa al carrer per queixar-se : )

Bé, no m’enrotllo més. La raó de fer aquest postés que l’Associació Xarxa de Mots, juntament amb la Fundació Josep Pla, de Palafrugell, ha engegat el bloQG, el Quadern Gris de Josep Pla en format blog, i per rendir tribut al mestre, jo també publico en català.

El Quadern Gris és un suposat dietari biogràfic de Josep Pla que serveix a l’autor per reflexionar sobre la llengua catalana i que va suposar un punt i a part en la literatura a Catalunya. He treballat mínimament l’obra a través d’alguna assignatura i em va semblar excepcional, però tampoc sóc cap expert en la matèria. Només vull dir que em sembla una gran idea mantenir el format de diari en format blog. D’aquesta manera, es publicarà cada post just 90 anys després de la nota original, mantenint la data que aquesta tenia. El primer post del blog és el de 9 de març de 1918 i el proper correspondrà al segon dia en que Pla va escriure al seu diari.

El bloQG deixarà de publicar-se quan s’acabi la última entrada d’el Quadern Gris i permetrà fer una lectura diferent d’aquesta obra mestra de la que hem pogut fer fins ara. No cal dir res més, només anar a visitar el bloQG.

‘Henry: Retrato de un asesino’, reencuentro con el verdadero cine de terror

Cada lunes Antena Neox emite el espacio La Noche Sundance, donde se proyectan películas poco comerciales seguidas de un breve reportaje con comentarios de personajes vinculados al mundo del cine. No sigo asiduamente su programación pero el pasado lunes pillé, casi sin querer, los últimos 15 minutos de Henry: retrato de un asesino. Después de la película me quedé a ver las opiniones de los ‘invitados’ entre los que destacaban el habitual Ángel Sala, director del Festival de Sitges, y Jesús Palacios (por fin te veo después de leerte tanto). Lo que más me sorprendió fue comprobar que el primer visionado de Henry significó, para ellos, hace años, una experiencia tan impactante como lo fue para mi.

La primera vez que oí hablar de esta película fue cuando tenia unos 16 años. En aquella época me aficioné a ver películas de terror y gore y consumía todo lo que encontraba en los videoclubs. En uno de los trailers de alguna de esas cintas (no recuerdo cual) vi el primer anuncio de esta película: a través de la mirada subjetiva de la cámara pasabamos de unas sábanas manchadas de sangre hasta el cuarto de baño, donde veiamos una mujer muerta sentada al lado de la pica. Estaba prácticamente desnuda, con la ropa interior rasgada y una botella de cristal incrustada en la cara. La cámara se acercaba tanto que podiamos ver, en un doloroso primer plano, su rostro mutilado por la herida. (Podéis buscar la escena por internet, yo no voy a poner la foto aquí)

Como decía, estaba acostumbrado a ver sangre, sesos, amputaciones y todo tipo de excesos en el cine de terror y también de comedia, pero esa imagen era tan extrema, tan realista que me causó un impacto terrible.

Tiempo después encontré una copia de Henry entre unos saldos. Descubrí que la escena del trailer era solo la punta del iceberg de algo terrorífico y peligroso. Sin lugar a dudas, Henry: retrato de un asesino es la película más realista, oscura, tenebrosa y desagradable que he visto jamás dentro del cine de terror. Lo que la hace tan contundente es su aspecto realista y su nulo sentido del humor. De pronto, todos los Serial Killers del pasado (Jason, Freddy, Mike Myers...) a excepción de Leatherface de La Matanza de Texas pasaban a ser cosa de fantasía. Henry era (más allá de la falsificada historia en que se basa la película) algo real.

El trabajo de su director, John Mc Naughton es un duro puñetazo al estómago del espectador. Su montaje carece de filtros y efectismos, lo que implica que debemos mirar, cara a cara, todo el mal que aparece en la pantalla. Además, lo que la hace una película tan traumática es su capacidad de implicarnos emocionalmente con los personajes. Y no hablo de sentir misericordia por las víctimas sino de un incómodo acercamiento a los asesinos. El director nos sitúa en una encrucijada en que, al mismo tiempo que rechazamos las actividades delictivas de Henry, nos obliga a posicionarnos a su lado en ciertos momentos.

La Matanza de Texas se estrenó en 1974 y hasta 1986, momento en que se estrenó Henry: retrato de un asesino, ninguna otra película habló con tanta frialdad y crudeza de lo que es realmente una cinta de terror. Y quiero añadir (es una opinión personal) que hicieron falta 20 años más para que alguien produjera un producto de igual impacto: Las colinas tienen ojos el remake de Alexandre Ajá del original de Wes Craven.

Para ir acabando, solo quiero decir que hace muchos años que no pensaba en esta película, pero en cuanto la vi por televisión me di cuenta que no ha perdido ni un ápice de su capacidad para impactar al espectador. Quien quiera pasar un mal rato, no se la debe dejar escapar. Y olvidaros por un rato de zombies modernillos, vampiros y otras tonterías del cine actual. Esto es auténtico cine de terror.

Transformers: casi pero no

Si alguien indicara a Michael Bay como está aparcando sus Transformers, seria algo así: “vale, vas bien, perfecto, tira tira, vale, bien, muy bien, rectifica, rectifica... ¡rectifica que te vas!, te vas, rectifica, ¡cuidado!, frena, frena ¡¡para!!... mierda”.

Exacto. La película empieza (sorprendentemente) muy bien. A pesar del nivel cero de originalidad del ataque militar, los personajes son simpáticos y el ritmo del arranque es divertidísimo. Shia Lebouf es un actorazo y da el pego como chaval más o menos inadaptado. Todo el tramo del robo del coche y las primeras escenas de la llegada de los robots son espectaculares y pasan de maravilla. En definitiva, se nota que hay alguien detrás escribiendo un buen guión.

Pero, lamentablemente, todo se va al traste a partir de la escena de ocultación en el jardín. Desde ese momento y hasta el final todo se vuelve absurdo y ruidoso. No cabe duda que los efectos especiales son un 10. Aún no entiendo como los exagerados y plasticosos entornos digitales de La Brujula Dorada pudieron arrebatarle el Oscar a esta perfecta fusión ente el entorno real y el ficticio. Entonces, qué es lo que hace de Transformers una película mala o, por lo menos, una película normalilla? Su desmesura absoluta.

La película dura más de dos horas y, hacia el final, estamos tan saturados de golpes, chistes malos, destrucción, explosiones y ruido, que llega un momento en que es imposible seguir el hilo de lo que nos cuentan. Además el director (no esperábamos menos) abusa de un montaje fragmentado y nervioso, que no deja ver que diablos está pasando durante las batallas.

Al día siguiente volví a ver algunos fragmentos de los combates y me parecieron estimulantes y atractivos. Pero es solo por separado que funcionan. Como conjunto, la película es excesivamente larga y, hacia el final, solo se sostiene por la acción mientras la trama queda relegada a un segundo plano.

En más de una ocasión me dio la impresión que Bay intentaba imitar a James Cameron y su canónica Terminator 2. El tono de la lucha callejera y la persecución automovilística recuerdan a las de la película de Schwarzenegger. También el ‘personaje’ de Bumblebee asume un rol similar al del T-800 como amigo/protector pero al final Bay no consigue llegar al sentimiento auténtico que sí que conseguía Cameron en la escena del horno en T-2.

En definitiva, debo decir que Transformers me sorprendió en un primer tramo, pero la calidad de la trama y el trabajo de personajes se esfuma demasiado pronto y el resultado final es un caprichoso y extremo trabajo de estilo. Lástima. Quizás Bay debería haber frenado el ritmo en algunos momentos en vez de aumentar exponencialmente la tensión en cada escena. La sensación que queda es la de una brutal montaña rusa en la que, al bajar, resulta imposible saber qué ha sucedido durante el viaje.

Y ya para acabar, ¿soy el único a quien le parece perversa la escena en que el chico y la chica se pegan el lote encima del coche mientras los otros Autobots miran?

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