Confesiones de un cinéfilo II: Lenguaje cinematográfico

Muchas veces mis amigos y amigas me acusan de ser un friky con esto del cine. El comentario más habitual es que, en vez de ir a disfrutar de la película, voy a criticarla, a ver lo negativo. Evidentemente, yo digo que eso no es verdad. Si la película es buena la disfruto, pero eso no evita que analice como está filmada, que planos usa, la importancia del sonido, de la fotografía...

Ante eso, la respuesta es, siempre, “yo solo miro que la historia sea buena”. Y por ahí es donde no paso, porqué la historia es únicamente una parte de la película. Lo decía Tarantino: “una película debe ser mucho más que su guión”. Hablar de lenguaje cinematográfico, de estilo, de técnica puede ser muy complicado. Yo, la verdad, aún estoy en pañales en algunos temas pero me gusta analizar los distintos elementos pormenorizadamente y destacar aquello que tiene de bueno una película. Aunque la historia sea un peñazo. Y para demostrar que tengo razón, siempre uso el símil de la literatura:

Aunque a veces me lo quieran negar, mis amigos han de admitir que tengo razón en que el lenguaje es importante para un libro. Cuando han leído algo siempre me dicen: “me gusta como escribe tal autor” o “el lenguaje es complicado”, etc. Cuando abrimos un libro somos capaces de decir como está escrito. Puede usar palabras técnicas o llanas, las frases pueden ser largas o cortas, muy simples o muy elaboradas. La trama puede ser lineal o puede irse por las ramas. Hay autores que no usan guiones para separar escenas de diálogo. Algunos usan constantemente un vocabulario muy rico mientras que otros apuestan por el “fulano dijo esto y menguano dijo lo otro”.

Esto, por fuerza imprime un efecto en la historia. Un libro está escrito con palabras y lo único que hay son palabras. Es su selección y la forma como se conjugan lo que construye una pieza global y que nos permite decir si un libro es bueno o es malo.

Pues para mí, el cine es lo mismo. Una película está hecha a partir de cientos de planos. La puesta en escena, los movimientos de cámara, la longitud y perspectiva de los planos... todo eso define la película e influye en su visionado. Puede que no nos demos cuenta ya que un montador de cine no es un payaso y sabe lo que se hace. Pero sí que podemos darnos cuenta fácilmente cuando un plano se alarga, cuando “no pasa nada” me dicen. ¡Claro que pasa! Cada escena sirve a algún motivo. Nada es gratuito. Godard decía que una panorámica es “una cuestión moral”. Si una persona planifica y ejecuta un determinado plano, habrá que valorarlo y decidir si es positivo o negativo. Esto siempre ajustándose a un sistema de valores propio. No seré yo quien diga qué debe ver la gente ni qué películas le han de gustar.

La moraleja vendría a ser que cada cual haga lo que le dé la gana. Y por tanto, que dejen de criticar mi actitud ante el cine. Aunque no lo parezca, seguramente me aporta mucho más placer ver una película atentamente que no el hecho de desentenderme de su lenguaje en pos de un visionado más fútil (ver la peli y olvidarme). No quiero olvidar la película. Quiero que vuelva a mí al día siguiente, descubrir, 48 horas después, a qué venía esa frase, ese plano. Esa mirada. Pensar en lo que me he dejado en el tintero y qué debo recuperar en otra sesión. Buscar críticas en revistas o Internet para reforzar mi opinión o para enfadarme si no me dan la razón. Eso, en definitiva, es pasión por el cine. Y lo que a mí me gusta, por encima de otros hobbies, es ver (y analizar) películas.

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Confesiones de un cinéfilo (I)

¿Quién manda en Hollywood?

Cada semana colaboro con mi amigo Albert en su programa Ràdio Metropol en Montcada Ràdio (es tu radioooooo…). Pese a lo reducido del presupuesto y lo poco que me trabajo las secciones (salta a la vista)la verdad es que me lo paso la mar de bien.

En la sección del próximo miércoles hablaremos un poco sobre las productoras de Hollywood y el quién es quién de la industria del cine. Sin ser demasiado exhaustivos, estos vendrían a ser los resultados:

Se habla que en Estados Unidos hay 10 grandes estudios. No hablamos de productoras como Malpaso, American Zoetrope o Wignut por citar algunas. Estas producen sus contenidos pero no los distribuyen, sino que necesitan el apoyo de los grandes estudios que, por otra parte, sí que producen, distribuyen y exhiben sus propios productos. Estos 10 grandes estudios son: Warner Bros, New Line cinema, Sony Pictures, Metro Goldwin Meyer (MGM), Walt Disney Pictures-Touchstone pictures, Miramax, 20th Century Fox, Dreamworks, Paramount Pictures y Universal Studios. Está claro que son grandes empresas de las que todos hemos sentido hablar pero la verdad es que el poder no se reparte entre estos 10, sino únicamente en seis.

Los llamados Big Six, son seis grandes conglomerados mediáticos que disponen de varias empresas, entre ellas algunas de las 10 comentadas:

News Corporation posee los estudios 20 Century fox (con todas sus franquicias de televisión e Internet), Searchlight pictures, New Regency Productions, cadenas de radio y televisión en todo el mundo, las editoriales de libros HarperCollins y Zondervan, los tabloides The Sun i The News of the World, el Sunday Times, The Times, el New York Post, el Wall Street Journal… además tiene en sus manos parte o la totalidad de sites como MySpace, Photobuket, IGN, GAmeSpy y Rotten Tomatoes. Solo durante el primer trimestre de este 2008 ya había movido 33.000 millones de dólares.

Time Warner Inc es, tras News Corporation, el Segundo mayor conglomerado de entretenimiento y medios de comunicación. Está formada por tres empresas: Warner Comunications, Time Inc i America Online. Entre sus subsidiarias encontramos AOL, New Line Cinema, Time Inc (la revista TIME), HBO, Turner, Warner Bros-entertainment, Cartoon Network, CNN y (sí) DC Cómics. En 2004 su capital de mercado fue de 84.000 millones de dólares.

Sony Pictures Entertaimnent (SPE) es la unidad de distribución y producción de televisión y cine del conglomerado japonés Sony. En 2005 consiguió ventas por valor de 6.000 millones de dólares y posee, por un lado, la Columbia Tristar Motion Picture Group - nombre bajo el que se agrupan entre otras Columbia Pictures y TriStar-, las cadenas HBO y CBS y Sony Pictures Classics. Pero además, encontramos otras empresas como Sony Pictures Home Entertainment (especializada en mercado doméstico), Sony Pictures televisión (en TDT vemos uno de sus productos) y vemos que está afiliada a MGM (que incluye United Artists y Orion Pictures entre otras).

The Walt Disney Company tuvo en 2006 unas ganancias de 35.0000 millones de dólares. La idea que se tiene habitualmente es que Disney son únicamente los dibujos animados Mickey Mouse y compañía, pero detrás también encontramos grandes empresas como la cadena de televisión ABC, Buena Vista - que incluye Walt Disney pictures, Hollywood Pictures, Touchstone Pictures, Disney y Miramax- y tiene la división de (ahora sí) Walt Disney Animation Studios y Pixar Animation Studios. Recordemos que también regenta todas las sucursales de Disneylandia.

Viacom es un conglomerado con inversiones en todo el mundo en televisión por cable, satélite y producciones cinematográficas a través de Paramount y Dreamwork Pictures. Llamada The New Viacom es la sucesora legal de la Gulf+Western Paramount. Sus ingresos en 2007 superaron los 1.600 millones de dólares. La antigua viacom se convirtió en la actual CBS.

Finalmente, NBC Universal es una compañía de comunicación y entretenimiento formada en 2004 tras la fusión de la NBC de General Electric (con un control del 80%) i Vivendi Universal Entertainment (parte del grupo francés Vivendi). Además de su producción de música y cine posee los parques Universal Studios en Hollywood, Orlando y Japón. Pese a algunos altibajos económicos (debidos en parte a la gestión de sus parques de atracciones) y a una redistribución económica entre GE y Vivendi, Universal sigue situada como una de las grandes empresas dentro del panorama fílmico actual. El Ultimátum de Bourne, Lío Embarazoso y American Gangster son algunas de las películas que logró colocar entre las más taquilleras del 2007.

En definitiva, vemos que Hollywood es un pastel muy grande en manos de solo cuatro empresas colosales y que detrás se esconden una docena de personas (los llamados media móguls), tipos que concentran miles de millones de dólares y que controlan a miles de trabajadores. Estamos hablando de tipos como Rupert Murdoch, Robert Maxwell, Marshall Naify, Conrad Black, Silvio Berlusconi, Axel Springer i Ted Turner. Si algún día os los encontráis por la calle, no dudéis en pedirles dinero.

Revisando 'La Huella' original

Ya podemos encontrar en DVD la nueva versión que Kenneth Brannagh ha rodado de La Huella, (Joseph L. Mankiewicz, 1972) y he creído conveniente rescatar la versión original antes de ver la nueva. Así podré comentar las dos convenientemente.

La Huella narra la historia de dos hombres enfrentados en un absurdo juego de engaños debido a que el más joven de ellos (Michael Caine) se acuesta con la mujer del otro (Laurence Olivier). Basada en una obra de teatro de Anthony Shaffer, la película muestra en todo momento su origen teatral apostando por una puesta en escena sobria y elegante que renuncia en todo momento a la espectacularidad de otras cinas del mismo género. Solo hay que recordar películas con sorpresa final como Causa Justa, El Sexto Sentido, El Truco Final o la peor de todas, El Ilusionista, donde se resolvía el absurdo misterio a golpe de vergonzosos flashbacks i ridículos movimientos de cámara.

En el caso de La Huella nos encontramos más cerca de El Golpe pero con una estructura mucho más simple. Toda la trama sucede en el caserón de Andrew Wyke (Olivier) donde seguimos sus tribulaciones con Milo Tindle (Caine) sin la presencia de ningún secundario que los interrumpa (bueno, hay uno pero no cuento más). No se trata de un filme de intriga si no más bien de una disección de las retorcidas mentes de dos personajes a través de un juego de engaños. Toda la película es dialogada y es la palabra de los actores lo que va deshilvanando la jugada que consigue atrapar al espectador de principio a fin. Sin espectáculos, sin sobresaltos, sin trucos visuales. Solamente con dos actores, un decorado y un guión de hierro.

Es realmente magistral como el director consigue mantener la atención del espectador durante más de dos horas con unos ingredientes tan sencillos y sin apostar por el frenesí del “¿qué pasará?”. A eso ayuda también la enorme interpretación de los dos actores. En sus manos, los personajes abandonan cualquier maniqueísmo de el buen contra el malo y ofrecen un retrato poliédrico plagado de matices que los convierte en seres de carne y hueso con tantos defectos como virtudes. Y todo eso redondeado con un certero análisis social sobre las diferencias entre clases y sobre los motivos que llevan a los individuos a comportarse de una determinada forma.

Lo mejor será, como ya apuntaba Quim Casas en la revista Dirigido, poder ver, 35 años después, a Michael Caine representar la misma farsa desde el otro lado de la moneda. Ver como la bondad, justicia y sed de venganza de su viejo Milo se transforman en la prepotencia, arrogancia y crueldad del Wyke que en su día interpretó Laurence Olivier.

Y también habrá que mirar con lupa (“el instrumento por excelencia”) la puesta en escena de Brannagh y la interpretación de Jude Law, convertido ya en el alter ego oficial de Michael Caine.

2005: ¿El año de 'Batman Begins'?

El otro día hicieron por TV3 (sólo en Catalunya o por TDT) Batman Begins. Debo admitir que es una película que adoro desde el momento en que la vi en el cine y mientras la reveía otra vez (como la tengo en DVD pasé de TV3 y me salté los anuncios) me iba autoconvenciendo a mi mismo de lo buena que era y de lo bien hecha que estaba y, sobretodo, de su magistral guión. Habrá quien la tache de lenta y espesa, pero creo que es uno de los mejores principios de saga que he visto jamás.

Quizá en otro post me dedique a argumentar las razones que tengo para decir que Batman Begins es la mejor película que se ha hecho a partir de un cómic, pero ahora quería comentar otra cosa. Durante un momento de la cinta me pregunté a mi mismo: “¿será esta la mejor película de ese año? Sé que es una afirmación exagerada teniendo en cuenta que se trata de una producción mainstream, basada en un cómic y que podríamos encajar tranquilamente dentro del género de acción. Pero pensando en lo que ví por aquella época no me venía nada mejor a la cabeza... Evidentemente, he hecho los deberes y tras buscar info he visto que tampoco fue tan mal año. Veamos que pasó:

De lo que no hay lugar a dudas es que se trata de la única película buena entre las 10 del ranking de más vistas que presenta BoxOfficeMojo. A ver si alguien es capaz de negar que Batman Begins le da 100 vueltas a bodrios como el Episodio III de Star Wars, Las crónicas de Narnia (¿alguien se acuerda aún de ella?), Harry Potter y el cáliz de fuego (sin duda la peor de la saga, mala mala mala), King Kong – visualmente espectacular pero aburridísima en el último tramo- La guerra de los mundos –la menos mala del grupo- y Señor y Señora Smith (que alguien me explique como narices ha llegado esa película al ranking).

Esas son las más taquilleras, pero si miramos en la lista de películas producidas durante ese año según IMDB (ya se que existe un desfase y que no es lo mismo la producción que la distribución de un año pero tampoco es este un estudio demasiado riguroso), hay cosas curiosas. Para empezar películas buenas, que sin duda le pueden quitar el título a Batman Begins: Brokeback Mountain, Flores Rotas, Buenas noches y buena suerte, Una historia de violencia, Dentro de Garganta Profunda, Capote, Syriana...

Pero miremos las malas y veremos que la cinta de Nolan brilla al lado de tonterías como Embrujada (puaj!), Alone in the dark, Los hermanos Grimm, Chiken Little, Elizabethtown, Los 4 fantásticos y Elektra (no todo el monte es orégano dentro de las versiones de cómic), Sahara (¡!) y tres grandes secuelas: Saw 2, Scooby Doo 2, la Máscara 2.

En definitiva, se podrá opinar sobre si Batman Begins es mejor o peor. Evidentemente, sobre gustos no hay nada escrito, pero lo que intento destacar desde que se estrenó, es que se trata de una de las mejores películas que se han rodado últimamente dentro del cine comercial. Solo cabe esperar que la segunda parte (que raro será ver a Heath Ledger haciendo de Jocker) sea igual de buena que la primera.

Y si nos ponemos tontos, aquí va mi (rápida) opinión sobre mis otras dos sagas favoritas del cómic-cine de hoy: Spiderman: la primera normalilla, la segunda excepcional y la tercera vergonzosa. X-men: la primera fue buenísima, la segunda
es incluso mejor (¿podríamos hablar de El Padrino II del comic?) y la tercera, superflua y absurda.

Y lo dejo aquí, pero como el tema me tira, volveré.

'ORO NEGRO' El negocio del café

Vuelvo a la carga después de una semana desaparaecido. Durante estos días he estado en la Universidad, asistiendo a la III Setmana de la Cooperació dónde a través de ponencias, exposiciones, talleres, debates, conferencias... y también un poco de cine, hemos debatido sobre el comercio. No voy a entrar a relatar ahora todo lo que se ha hablado pero sí que me gustaría hacer un pequeño comentario sobre uno de los documentales que vimos: Oro Negro, dirigida por Marc i Nick Francis.

A través del viaje que realiza el café desde los campos de Etiopia hasta nuestras casas, Oro Negro muestra el gran abismo (cultural, social, económico y político) que separa los países del Norte y los del Sur. O mejor dicho, los países ricos y los pobres. Es una película espeluznante donde se consigue transmitir toda la injusticia de un sistema económico podrido que permite que unos mueran de hambre (literalmente) mientras las grandes empresas multinacionales se enriquecen y que nosotros lo legitimamos mediante el consumo.

Después de la proyección se inició un debate sobre la película que me gustaría mostraros. Debido a que venía precedida por una gran propaganda, la sala de cine estaba llena, pero al finalizar la cinta (para mi sorpresa) algunos dijeron que se esperaban más, pues "no muestra el proceso del café en su totalidad" ni es demasiado "crítico". Realmente creo que la gente esperaba algo como Bowling for Columbine o cualquier producto post-Michael Moore. No nos engañemos, querían espectáculo par poder decir: “oh, que fuerte”.

En cambio lo que ofrece Oro Negro es una sutil historia que transita pausadamente por sus imágenes sin sobresaltos. La música es tranquila y languidece a lo largo de todo el relato. No hay movimientos bruscos de cámara ni zooms a toda velocidad ni golpes de efecto ni (para entendernos) redobles de tambores. Sin embargo creo que es ahí donde radica la grandeza de esta cinta. El hecho de saltarse gran parte de la cadena de producción-distribución aumenta la sensación de que detrás de este mercado se esconde una peligrosa mano que lo controla todo. Además, deja aún más claro la división entre esos dos mundos. No nos engañemos, en este caso no existen tonos medios y sí hay Bueno/Malo o Justo/Injusto.

De hecho encuentro este trabajo mucho más sincero que el de otro de los documentales que vimos, China Blue, que retrata la situación de las chicas que cosen nuestros jeans desde China y en condiciones deplorables. Este otro documental se ha pasado ya por algunas televisiones y, a pesar de ser muy interesante, opino que no juega limpio con el espectador al usar algunos elementos de sonido e imagen un tanto tramposos. Todo el documental está narrado en off por una chica que entra a trabajar en una fábrica de pantalones. Este off está extraído del diario que ella escribió y está narrado por otra persona distinta. En ocasiones vemos imágenes de cuando ella dejó su pueblo que no creo que fueran grabadas en el momento real sinó mucho después. Y, lo que me parece más grave, es que abusa de algunas convenciones del lenguaje cinematográfico que en ocasiones nos pasan por alto.

Me refiero, sobretodo, al uso del plano-contraplano. Existe una escena en concreto en que uno de los encargados riñe a la chica y tenemos la imagen de sus rostros en primer plano combinadas con una imagen mucho más lejana. Se trata de dos planos de unos segundos, pero me atrevería a decir que requirieron un doble rodaje (como la escandalosa escena entre Moore y Heston en Bowling), con todo lo que ello implica de falseamiento de la Realidad.

Vuelvo a insistir, no es que China Blue sea una mala película, de hecho es muy recomendable, pero creo que debemos andarnos con cuidado a la hora de valorar este tipo de películas.

En definitiva, recomiendo intensamente recuperar como sea el documental Oro Negro, un gran documental que pese a su puesta en escena tranquila y reposada ofrece un retrato atroz de una realidad que muchas veces no queremos ver. Cabe destacar que mi opinión estaba preparada por llevar tres días discutiendo sobre el tema, pero de lo que no cabe duda es que las cuatro empresas que se reparten un 70% del mercado del café - Procter & Gamble, Nestlé, Sara Lee y Phillip Morris- tienen las manos manchadas de sangre y deberíamos tener presente a quién le compramos café y de donde proviene.

Confesiones de un cinéfilo

Cito un comentario que dejaron en el post sobre Sérpico:

Anónimo Anónimo dijo...

si aceptas una crítica, son muy largas pero supongo que para la gente que le gusta/apasiona el cine tanto como a tí es perfecta. Esta para mí era demasiado técnica y solo he leido hasta la mitad, me sap greu...
Luego me explicas como acaba, ok?
besitos.

Tu comentarista.


Tienes razón y ya sé que en demasiadas ocasiones me pongo a escribir de cine y me sale la vena repelente y lo lleno todo de temas un poco raros. La verdad es que con esto del cine no sé que tono debería adquirir el blog. Por un lado entiendo que la gente que llegue no querrá leer parrafadas extensas y complicadas sobre las películas y que debería ser un poco más sintético.


Pero, por otro lado, no quiero caer en el mola/no mola y cuando leo artículos serios en revistas como Dirigido por (u otras como la página web Miradas de cine) me parece admirable que se pueda sacar tanto jugo de una cinta. Para mí , ya lo sabes, una película es más que una buena o una mala historia y entran en juego muchos elementos que me gustaría ser capaz de transmitir. Es difícil mantenerse en un punto de equilibrio, pero también creo que no es malo que en este blog haya textos de todo tipo (divertidos y aburridos) y así ejercito todos los estilos.

Gracias a todos por vuestros comentarios. Los tendré en cuenta.

PD. quizá con Sérpico se me fue la mano, pero con Regreso al futuro ya vereis que es peor aún. Pero creo que cualquier película (y no solo de las antiguas) puede ser una buena excusa para reflexionar sobre aquello que una película muestra más allá de sus imágenes.


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Confesiones de un cinéfilo (II): Lenguaje cinematográfico

Paradojas temporales: cuando 'Donnie Darko' conoció 'Regreso al Futuro’

Recientemente he recuperado en DVD Donnie Darko y Regreso al Futuro. Dos películas con algunos paralelismos y que muestran como una historia similar puede ser contada bajo puntos de vista radicalmente distintos. Ambas películas se pueden hacer encajar dentro del subgénero de viajes en el tiempo, aunque veremos que cada una usa ese elemento común con una intención distinta. Os aviso que el texto que viene ahora es un poco largo y, por supuesto, está lleno de SPOILERS.

Para empezar, me niego a entrar en ningún tipo de debate sobre cual de las dos películas es científicamente más rigurosa. He leído discusiones de este tipo por internet y me parecen de lo más absurdas: para mi, cualquier viaje en el tiempo es pura ciencia ficción.

Donnie Darko es una película del 2001 ambientada en 1988, cinco años después de que la película Regreso al Futuro se convirtiera en uno de los mayores éxitos comerciales de la historia e incluso le hace referencia cuando el protagonista investiga sobre el viaje del tiempo -hay más referéncias a la cultura popular de la época, como el libro It y la película Posesión Infernal. Esto muestra que Donnie Darko funciona como un reflejo de Regreso al Futuro aunque el resultado sea una imagen distorsionada, oscura y enfermiza de la otra película.

Evidentemente se trata de dos trabajos que atacan frentes distintos. Regreso al Futuro es una cinta familiar e inocente, donde ni siquiera los malos son tan malos. Todo el mundo es más o menos simpático y la violencia que aparece es infantilizada con golpes, tropezones y choques en el estiércol. Donnie Darko, en cambio, es una fábula fantástica con toques góticos de lo más siniestros. Su personaje principal es un bicho raro que actúa al margen de la ley y que se rige por un dudoso sistema de valores.

No estoy hablando de que una película tenga mejor o peor calidad que la otra, solo estoy comparando el tono de las cintas. Fijémonos en que las dos arrancan de forma similar, como si se tratara de un videclip, pero con matices: Donnie baja la colina en bici mientras suena The killing moon, de Echo & The Bunnymen y Marty va en monopatín al instituto mientras en off suena The power of love, de Huey Lewis and the News. A partir de ahí, la película dirigida por Robert Zemeckis se adentra en temas populares inocentes de la época en que se sitúa la película mientras que la de Richard Kelly se adentra en grupos más oscuros oscuro de los 80. Como muestra, debemos destacar la versión que Gary Jules hizo del tema Mad World para Donnie Darko. Se trata de una canción inquietante y pesimista que, en la nueva versión, pierde parte de la denuncia social que me gusta encontrar en Tears for Fears, pero gana en melancolía y profundidad.

La música es uno de los aspectos, pero también podemos decir lo mismo de la fotografía, de la puesta en escena o de la interpretación de los actores. Y todos estos elementos llevan a la que creo que es una de las cuestiones más interesantes a la hora de comparar estos dos trabajos y que, quizá, debería explotarse más: objetivos y consecuencias del viaje en el tiempo.

Todos hemos asumido ya, gracias al cine, que un viaje en el tiempo comporta paradojas que pueden llegar a modificar el futuro. Las dos películas parten de ahí y es la voluntad de cambio lo que lleva a los chicos a actuar de una determinada manera. Lo que mueve a Marty es, por un lado, su propia supervivencia y, por otro, un egoísmo muy ligado a la cultura capitalista. Cuándo Marty vuelve al futuro después de su periplo en el pasado, se encuentra con una famíla mejor. Su padre es escritor de éxito, su madre no es alcohólica y sus hermanos (antes unos freaks) han ascendido en la escala social y tienen unos trabajos la mar de dignos. En la película se plantea como algo positivo que Biff, que no deja de ser un amigote de su padre, pase de se el jefe a una especie de absurdo esclavo de los MacFly. El mensaje parece claro: "procura que las cosas te vayan mejor, aunque eso provoque la caída de los que te rodean". Pero además, existe otro objeto mucho más obsceno que refuerza ese pensamiento tan americano. Al principio de la película Marty ve un todo terreno negro, símbolo del éxito social que, por supuesto, aparecerá aparcado en su garaje al final de la película.

Regreso al Futuro empieza con la canción de The Power of Love, pero quién realmente actúa por amor es Donnie, el personaje de la otra película. Después de conocer cual es el futuro que espera a la humanidad (básicamente la humanidad de su barrio), Donnie decide sacrificar su propia vida en beneficio de los demás. El protagonista escapa de una muerte espectacular tras el aviso de un conejo gigante que le avisa del fin del mundo (momento en que se cerrará el circulo temporal creado). Hasta que llegue ese momento Donnie lleva a cabo una série de actos que benefician a los demás (aunque él se vea obligado a huír de la ley) destapando ciertas injusticias y mostrando el egoísmo imperante en su sociedad. Quizá el mundo fuera mejor así, pero Donnie debe volver atrás en el tiempo para restablecer el continuo espacio-temporal original. Él muere y los espectadores sabemos que todo lo que hemos visto en pantalla, realmente, nunca sucederá.

Pero ahí es donde yace otra de las grandes diferencias entre los filmes. El viaje a través del tiempo de Marty en Regreso al Futuro ha sido límpio, sin fisuras. A parte de él (y de Doc Brown que, por supuesto, sobrevive), nadie se da cuenta del cambio y se crea así un nuevo futuro en el que todo es normal porqué se ha borrado el anterior. En cambio en Donnie Darko, pese a que no debería ser así por la lógica de los viajes en el tiempo, el salto hace mella en los personajes y son conscientes (a través de sueños, horribles pesadillas y premoniciones) de lo que (no) les ha sucedido. El final resulta por esto un tanto extraño y arbitrario. Uno no sabe exactamente a qué atenerse y es difícil esclarecer si ha servido de algo la bondad de Donnie (¿cambiará su actitud el personaje de Patrick Swayze?) o si todo seguirá bajo esa aparente tranquilidad en la que viven sus personajes mientras todo se desmorona bajo de la superficie.

Regreso al futuro, en definitiva, apoya una visión limpia de la sociedad, donde teóricamente no existe la maldad mientras sus personajes se rigen por valores de lo más materiales. Donnie Darko, en cambio, da respuesta a la pregunta “¿y si pudiera evitar los males del mundo?” el resultado es ambiguo y no queda claro si resolver el mal hiciera un auténtico bien al mundo. Seguramente la única certeza que se desprende de la cinta es que Donnie será etiquetado como un chico maldito tal como tanto teme su padre, pese a que su accidente fue fruto de su propia voluntad.


Cambios de posters

Este post, en teoria, debía ser la parte final del anterior, Serpico, pero como Blogger parece tenermela jurada, lo tengo que publicar a parte.

Básicamente se trata de fotos: la primera es el poster (original) de El precio del poder y las otras son versiones antiguas y modernas de los carteles de dos películas de Al Pacino, Pánico en Needle park y Sérpico. Sobran las palabras.



'SERPICO'

Suena bien: Sérpico. Seguramente si hoy se rodara la misma película tendría un nombre tan descacharrante como El precio de la honestidad, El lado oscuro de la ley o algo así. Por suerte, este magistral thriller de Sydney Lumet se rodó en 1974 y por eso tiene un título lógico.

Frank Sérpico fue un agente de policia de Nueva York que, en 1971 se atrevió a denunciar la corrupción que existía en dicho cuerpo. Después de aquello, y tras ver peligrar su vida, colgó el uniforme y se marchó a Suiza. De hecho, ahí termina la película pero el auténtico Sérpico volvió y actualmente incluso regenta un blog en Internet.

Y tan solo tres años después de esos hechos (no sólo ahora existe el oportunismo), se rodó esta película que cuenta con la interpretación de Al Pacino como máximo atractivo en la que fue su sexta interpretación según IMDB. Opino que, pese a la tendéncia de Pacino a la sobreactuación, este es uno de sus mejores trabajos. Evidentemente hay estallidos en donde grita, berrea, salta y golpea el suelo casi tanto como en Pactar con el diablo, pero estos momentos son contados y se acumulan en el tramo final de la cinta. Hasta llegar a ese punto su interpretación es contenida y va acumulando una tensión que consigue captar la atención del espectador hasta el final superando así la reiterativa estructura de la trama.

La presencia de Pacino, que muta constantemente su aspecto físico, es omnipresente. El actor aparece en prácticamente todos los planos de la cinta y es la única fuente de información del espectador. Apenas un par de secuencias (“adivina a quién han disparado”) suceden a sus espaldas. Esto hace que su personaje sea alguien muy próximo pero no por eso más agradable. El guión está basado en la novela que Peter Maas publicó sobre el policía y está cargado de matices que hacen de Sérpico alguien tan admirable por su honestidad como detestable por su tendencia a la autodestrucción y al ostracismo.

A menudo se habla de Lumet como uno de los máximos exponentes del thriller de los 70 y esta película es canónica en ese aspecto. Tiene la textura terrosa y áspera própia de la época y los colores apagados no dejan lugar al espectáculo. Sérpico cuenta con más de 100 localizaciones reales en Nueva York, pero todas tienen un mismo tono sucio y polvoriento que oprime a los personajes. La fotografía quemada hace que el cielo parezca pálido, acrecentando así la sensación de pesadumbre urbana. En contraste, la casa de Frank Sérpico es blanca y parece estar en contacto con la naturaleza, recuperando parte del legado de sus antepasados (“toda una saga de propietarios de perros ovejeros”).

Es en este contexto donde Lumet sitúa una terrible história de corrupción y de ilegalidad. Sin recurrir al espectáculo fácil (prácicamente toda la película es hablada), la trama muestra una espiral sin fin de la que parece imposible salir con vida. Cada paso que el agente da para salir de un ambiente corrupto le conduce a otro aún peor. Cada comisaria, cada distrito, cada nuevo rango es peor y el soborno se hace más generalizado. Es un discurso sin duda pesimista que muestra un grupo de políticos demasiado preocupados por sus votos y por su integridad pública como para dar apoyo a una causa tan peligrosa.

Sérpico es una película muy recomendable y opino que ofrece, junto con El padrino parte 2, una de las mejores interpretaciones de su actor. Tiene un ritmo envidiable y un guión magnífico. La conversión a DVD también es buena y consigue limpiar el viejo polvo de la cinta sin perder por ello su presencia física, casi táctil.

[REC] : Sobran Palabras

Antes de nada, debo pedir disculpas por haber tardado tanto en actualizar esto. Sé que no es excusa, pero en mi casa no tengo internet (telefónica me sigue tocando los webs). Y ya sé que podría escribir en mi casa y colgar en el trabajo, pero claro, no mola tanto. Para mostrar que esto me duele más a mi que a vosotros prometo, como castigo, ver alguna película de Jessica Alba (una de las malas, no Sin City) y reseñarla aquí.

En fin, una vez aclarado esto, vamos a lo que vamos: la mejor película de terror del año en España (y ahora mismo tampoco se me ocurre una mejor a nivel internacional) es REC.

Admito que a mi El Orfanato me gustó solo parcialmente y que parte de su atractivo era ver a mi prima, que salía en un mini papel. Pero después de ver Rec me doy cuenta de que le da mil vueltas a la cinta de Bayona.

Dejé que se me escapara del cine y ahora, después de que tanto la crítica como el público la haya elevado al olimpo del cine de terror, me apetecía muy poco alquilarla en DVD. Por suerte, me convencieron y he podido constatar que Paco Plaza y Jaume Balagueró han conseguido algo muy muy grande con una premisa de lo más simple.

La película atrapa desde los primeros momentos. Es imposible no sonreír ante los primeros planos de la actriz (por cierto, es buena pero no tanto) e identificarse con ella tanto en las escenas de hastío como en las de puro terror (escalando el temible edificio barcelonés).

En las trescientas entrevistas que hemos podido ver por televisión o leer por internet, sus artífices no dejaban de repetir que su principal objetivo era transmitir una sensación veraz de terror y debo decir que lo han conseguido. La historia se detiene en cuanto los personajes llegan a la puerta del edificio y, a partir de ahí, REC se convierte en un relato de supervivencia brutal. Opresivo, claustrofóbico y que, en más de una ocasión, acojona de verdad. Los planos con cámara nocturna son apoteósicos pero hay otros muchos momentos realmente espectaculares.

No quiero hablar más por no desvelar situaciones de la trama (que existe a pesar de ser un tanto endeble) ni del futuro de los personajes. Solo quiero decir que se trata de una excelente cinta de terror que sigue una línia muy parecida a la del que considero que es el mejor cine de terror existente, el que consigue sacudir algo dentro del espectador sin demasiadas argucias argumentales ni presupuestos desorbitados ni elevadas pretensiones artísticas. Estoy hablando, como siempre, de La Matanza de Texas (versión 74) y de Las Colinas tienen ojos (versión 2006). Creo que, junto con REC (versión Spanish y no futuro remake) configuran una espectacular trilogía de terror seco, brutal y de una calidad incontestable.

Un clásico desde ya.

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