Doblones de a ocho y una botella de ron: 'La isla del tesoro'

Resulta interesante recuperar obras clásicas de la literatura (a pesar de lo pomposa y aburrida que resulta esa etiqueta). A menudo, leer obras de aventuras del siglo XIX o principios del XX resulta exasperante por su ingenua forma de tratar la violencia y las relaciones personales y por lo retorcido de su lenguaje. Tampoco ayuda que todas estas novelas hayan sido llevadas varias veces a la gran pantalla, lo que provoca una fuerte contaminación que hace imposible olvidar las adaptaciones de Los 3 mosqueteros, Robin Hood, El principe valiente, Sherlock Holmes, Colmillo blanco, el libro de la selva...

Pero también hay casos en que sorprende que una novela que lleva escrita más de 100 años sea, aún hoy, atrevida, violenta, cruda, divertida... interesante en definitiva. El año pasado descubrí (a buena hora) La quimera del oro y La llamada de lo salvaje, dos obras de London que, desde entonces, forman parte de mi librería y que defiendo a capa y espada como dos de las más duras y realistas historias jamás narradas. Por mucho que haya llovido y por mucha violencia que hayamos podido asimilar a través de la tele o de los videojuegos, el pesimismo de London y su maravillosa escritura siguen calando hondo.

Ahora he recuperado La Isla del tesoro, una historia maravillosa que, en mi opinión, quizá no llegue a la altura del mejor London pero que se mantiene estoica como una excelente novela. Su principal punto a favor es que, al contrario de lo que ha pasado con el género de los bucaneros en la literatura, el cómic y el cine posterior, se aparta de los habituales tópicos para narrar una historia realista, sobria y tan divertida como instructiva. ¿Quizás sea por eso que los profesores estropean el libro obligando a los adolescentes a leerlo?

En la película Piratas del Caribe vemos la imagen clásica de lo que todos creemos que es un pirata. A pesar de algunas escenas interesantes en las que se muestra su contexto social (las alianzas de poder y la importancia del código del pirata), lo que prima es el cliché, la lucha, el heroísmo desmedido, la mitología... Nada de esto venía en esta novela que, imagino, debe ser el referente principal a la hora de abordar el tema.

Robert Louis Stevenson muestra el pirata como alguien real. Sus amputaciones y cicatrices no demuestran que sea un bucanero, pues también son compartidas por otros hombres de la mar, así como su afición por la bebida y la espada. Tampoco es creíble la visión del lobo solitario, ya que tras un capitán de navío siempre debe haber una tripulación, hombres que no siguen a pies juntillas a su líder sino que cuestionan su papel como cabecilla. La tripulación tiene derecho a unirse (llamémosle amotinarse) y pedir la destitución de su capitán en caso que no cumpla con su deber. En definitiva, existe un rígido código que se debe respetar por todo aquél que gobierne un barco y si alguien lo infringe, pagará por ello. Y, por último, también los doctores y los ricos caballeros sueñan con rescatar tesoros enterrados.

A menudo se confunde la Aventura con un cúmulo de escenas violentas, a veces irreales, que se suceden en todo momento sin dejar espacio al dialogo o a la reflexión. En La Isla del Tesoro se demuestra todo lo contrario: el viaje exótico, el uso de armas, la violencia no son más que ingredientes que pueblan una historia de personas humanas que ríen, lloran y sueñan. El pirata no es un estúpido adicto a los problemas sino alguien que, aunque elija para ello un camino ilegal, sueña con conseguir una vida mejor.

La novela retrata un grupo de personajes que se han convertido ya en clásicos. Hawkins es el primero, como emocionado narrador, pero también el capitán Spollet, Long John Silver, Billy Bones, Israel Hands, Ben Gunn... y lo mejor de todo, insisto, es que se comportan como personas reales y poliédricas alejadas del tópico. La acertada traducción de la edición que ha caído en mis manos (Anaya/ El País. 1998) explica a través de sus notas como todos los grandes mitos que hemos creado alrededor de la piratería son, muchas veces, personas de carne y hueso. Stevenson llena la novela de nombres y apellidos reales como Edward Teach (Barba negra), John Benbow (auténtico almirante británico), el Barón Edward Hawke, el pirata Edward England, el capitán Bartholomew Roberts, William Kidd...

No soy un gran conocedor de la literatura sobre piratas ni sé si la figura de Stevenson era la de un pionero o un recuperador del género, pero lo que sí queda claro leyendo La isla del tesoro es que su intención era la de ofrecer un relato que traspirara realismo y que eso le sirviera de base para izar una suculenta historia de superación.

Lo mejor: que descubrimos de donde procede el mito de Davy Jones y sabemos que significa realmente ‘pasar a alguien por la quilla’
Lo peor: el lastre que suponen para la trama algunas descripciones demasiado detalladas

Ràdio Metropol 28maig 2008

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'Indiana Jones' y lo que se veía venir

No sé que pasó en el blog de mi admirado Rob Gordon de El Séptimo Cielo, pero la semana pasada no se publicó un comentario que dejé en su post sobre Indiana Jones. No insistí porqué pensé que lo habían borrado, pero todo fué un malentendido.

En el comentario en cuestión, básicamente me preguntaba si yo era el único que no participaba de la absoluta devoción hacia la nueva película de Indy ¡Antes de que se estrenara! Ha sido un duro año de carteles falsos, carteles verdaderos, cambios en el título, en la trama, en los personajes, despidos de personal por bocazas y guionistas que se van relevando... George Lucas metiéndose donde no le llaman, actores y actrices que entran y que salen, rumores, declaraciones y noticias contradictorias día sí y día también... En la recta final, Lucas diciendo que quizá no sea la mejor de la saga, que quizá será muy larga, que quizá no recaudará suficiente y regalará su sueldo...

Yo nunca he sido fan de Indiana y, por eso mismo, nome he dejado llevar por la fiebre de la nueva película, una fiebre real, porqué cada vez que comentaba uno de estos rumores en mi añorada sección en No sé de què em parles, todos se me echaban al cuello: “¡no digas nada!, ¡no quiero saber nada antes de verla!”. Ya se veía venir que, no solo no iba a ser la mejor de las cuatro películas sino que, seguramente, sería la peor de la saga. Y así ha sido.

Lo poco de bueno que tiene Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal ya lo habíamos visto en las anteriores películas, lo que la hace repetitiva y previsible. Lo que aporta de nuevo esta cuarta parte es aburrido y totalmente increíble ¿extraterrestres y neveras a prueba de bombas? Por favor...

No estoy de acuerdo en que la edad de Ford lastre el producto ni que tenga un cierto tufo a Jungla de Cristal como se ha dicho. No es lo mismo, por mucho que la edad de ambos héroes sea elevada. También se dirá lo mismo de Eastwood si algún día (rumore rumore) se pone de nuevo al frente de Harry Callahan, pero conviene no hacer caso de esas cosas. A Ford le va el traje como anillo al dedo pero Shia Lebouf no acaba de dar el pego. Quiero pensar que esto se debe a un exceso de presión durante el rodaje, pues creo que es un actor excepcional. Blanchet da pena y John Hurt no sé qué diablos hace ahí.

Lo peor de Indiana Jones es la ausencia de una trama como dios manda. La primera hora aguanta el tipo aunque no es para tirar cohetes pero lo único que hay en la segunda hora es ruido, golpes, gritos, persecuciones, arenas movedizas, más golpes, más huidas... y el leit-motive que articula todo esto es demasiado frágil y absurdo como para tomárselo en serio.

Tampoco sé si la culpa es de Lucas, como todo el mundo dice. Spielberg también ha hecho algunas tonterías por si mismo y su producción de Transformers no hizo que la película ganara en interés a pesar de sus FX de lujo. Seguramente conviene dejar reposar esta cinta y mirarla dentro de unos meses, en DVD. Sin los efectos especiales en Dolby Surround tapando los huecos del guión y sin la presión mediática del RE-TOR-NO seguro que la podemos valorar como se merece. Quizá no será tan mala y los fans del personaje podrán colocarla orgullosamente junto con la trilogía anterior. Y si no, Lucas se encargará de sacar una edición de súper lujo con extras, escenas eliminadas y un guión alternativo.

Mientras tanto, me permito regodearme en un repelente “yo ya lo dije”.

Lo mejor: hace que la saga original me guste más

Lo peor: que hayan optado por el Photoshop en lugar de la pintura para hacer el poster.

Buenafuente: de los buenos, el mejor

He tardado mucho tiempo en escribir sobre Andreu Buenafuente a causa de mi casi absoluta dedicación a posts sobre cine. Pero la verdad es que el tío se lo merece. Sale cada noche y hace un espectáculo dignísimo sin insultos, sin carnaza sin refritos de otros programas, sin debates absurdos y, en definitiva, sin nada de todo lo malo que tiene la televisión de hoy.

Buenafuente hace televisión de calidad en una televisión privada, algo que últimamente suena a oxímoron y que solo la Sexta parece hacer. Creo que el principal acierto de Buenafuente es, y ha sido siempre, ceder casi todo el protagonismo del programa a sus colaboradores. Andreu parece andar por ahí sin saber demasiado bien lo que ocurre mientras Berto, Joan Eloi, Fernández y compañía campan a sus anchas, unas veces excesivos y otras ridículos pero siempre divertidos.

Además, debe ser el único espacio donde los invitados dicen cosas interesantes. Esto del marqueting obliga a ver, una y otra vez, en todas las cadenas, los mismos tipos soltando las mismas frases a propósito de su nuevo libro/film/disco/programa. Pero Buenafuente (y su docena de excelentes guionistas) consigue presentarnos otra faceta del famoso y mostrarlo bajo otro prisma.

Tampoco seré yo quien diga que TODO es perfecto, a veces las entrevistas resultan rígidas porqué los invitados no acaban de entrar en el juego o porqué el presentador no sabe sacarles suficiente jugo. Pero la mayoría de veces vale la pena. Sobretodo cuando se junta con amiguetes como Estopa o Santiago Segura pero también en otras ocasiones que le sale la jugada rodada. La entrevista a Quim Monzó me pareció realmente excepcional. Uno de los mejores momentos de la televisión actual (la incluyo más abajo, via Youtube).

Durante el programa de ayer Buenafuente volvió a tocar techo. No solo invitó a un mito viviente como Andrés Calamaro sino que encima le hizo una excepcional entrevista. Después vino Berto, excelente como siempre pero en esta ocasión aderezado con la presencia de Risto Mejide que le pegó un varapalo a la altura de los de Esther en OT por su lamentable (según Risto) sección. Y después un Chiki Chiki post-Eurovisión que cerró una noche excelente.

Buenafuente, con su salto a la Sexta, se muestra cada día más profesional, más agudo y la calidad de su programa y de su equipo no hace más que aumentar. Ojala siga así durante mucho tiempo.




'El curioso incidente del perro a medianoche'. Joya de la literatura

Antes de nada, dos consideraciones personales sobre literatura
1. La ficción puede mostrar la realidad que nos rodea igual de bien que el ensayo. Ergo, también es posible debatir / reflexionar sobre una novela igual que sobre un informe. (Yani, iba por ti)

2. Los libros a la última moda de autoayuda (Bucay y compañía) no tienen nada de Auto porqué vienen dirigidos por el autor. Las novelas normales y corrientes sí que permiten una Auto-Ayuda porqué cada uno extrae de sus páginas aquello que le sirve y lo usa como mejor le conviene. (Yol, esta es para ti)

Dicho esto, hay que reconocer la capacidad de la novela El curioso incidente del perro a medianoche para obligarnos a recapacitar sobre nosotros mismos, sobre aquello que nos hace actuar de una determinada forma y sobre nuestras autoimpuestas limitaciones. En la novela de Mark Haddon, asistimos al viaje de Christopher, un chico con graves problemas para relacionarse con el mundo, que consigue superar un montón de fronteras en pos de un sueño.

Y (ahora esto es para todos los que odien los libros con moralina) a pesar de todo lo que he dicho, se trata de una novela excepcional, divertida y emocionante. Además es corta y estoy seguro que la podréis encontrar en cualquier biblioteca. [Bueno... vale... y si no, haced link a Pulso Digital]

Todo el libro está escrito en primera persona, siguiendo las reflexiones y actuaciones de Christopher. Esto obliga a repensar todo lo que sabemos sobre la realidad, la ecuación, el lenguaje, y la comunicación para adaptarlo al punto de vista de un niño autista. A través de sus ojos podemos ver como todas nuestras actuaciones diarias se ven condicionadas por nuestra pertenencia a una sociedad determinada o a un grupo social. Nada es voluntario y todo depende de aquello que hacen / piensan / opinan los demás, ya sea en la familia, en el colegio, en la calle o en el trabajo.

El mensaje final del libro, o al menos el poso que ha dejado en mí, es que a menudo nos ofuscamos por cosas que se pueden resolver más fácilmente de lo que creemos y que nada es tan grave como parece. Cuando tenemos un problema somos incapaces de ver lo que tenemos delante y de descubrir qué hay más allá de una serie de fronteras mentales. No vemos que, con un poco de esfuerzo, valor y agallas podemos alcanzar cualquier meta que nos propongamos.

...Ya sé que muchos empezáis a abandonar la idea de leeros el libro, pero opino que el gran acierto de Haddon es mostrar este viaje de Christopher no como algo fantástico sino como una aventura creíble y tangible, en la que todos nos podemos reconocer y que podemos exportar a nuestra vida diaria. No hay escenas artificiosas y todo sigue una coherencia aplastante.

La novela, que arranca con la investigación del asesinato de un perro, atrapa desde el primer párrafo y no te suelta hasta el final. Está lleno de divertidísimas reflexiones metalingüísticas que obligan a esbozar una sonrisa y que demuestran a un excelente autor a tener en cuenta.

Uno de los puntos fuertes de la novela es que obliga al lector a situarse en una situación tan desconocida como desconcertante: al observar la historia a través del personal filtro de su protagonista, todas sus emociones se revelan frías y mecánicas. Eso hace que las escenas más emocionantes carezcan de la prosa retorcida y prepotente de la literatura clásica, lo que crea una situación tan extraña como estimulante. La emoción que percibimos nosotros es mucho más intensa porque podemos adelantarnos a los hechos gracias a una intuición que Christopher no puede usar por centrarse únicamente en los hechos. Sabemos cosas antes de que él las descubra, lo que provoca un desasosiego y una tensión pocas veces vista que te arrastra a seguir leyendo.

Quizá no quede muy claro de qué estoy hablando, pero no quiero estropear ninguna de las muchas sorpresas que depara esta gran novela. Solo quiero dejar claro que es una joya. Un libro imprescindible que todo el mundo debería leer antes de salir a la calle y opinar de según que cosas.

Lo mejor: todo

Lo peor: no entender todos los acertijos que Christopher nos propone

'Bender’s big shot'. La película de Futurama

Tras la cancelación de Futurama en el año 2003 por culpa de la tiránica audiencia, muchos han sido los fans que exigían un retorno de la serie. Hay rumores más o menos fundados que hablan de una nueva tanda de capítulos pero, de momento, sus creadores han apostado por lanzar una serie de 4 películas con los mismos personajes. No cabe duda que el éxito conseguido por la serie en formato DVD y el éxito de la película de Los Simpson, han ayudado a impulsar este proyecto.

La primera de estas películas es El Gran golpe de Bender que arranca su trama justo después de la cancelación de la serie por exigencias de la FOX (situación excelentemente parodiada a través de la ficticia empresa BLOX en la secuencia inicial). A partir de ahí, nos encontramos con un agradable pasatiempo que nos reencuentra con los mejores momentos y personajes de la saga pero que, a costa de una admirable coherencia dramática, sacrifica un buen numero de gags.

La trama, como pasaba con los últimos capítulos de la saga, se concentra alrededor de dos núcleos duros: la relación entre Fry y Leela y las paradojas espacio-temporales que nos llevaban, una y otra vez, a las mismas situaciones, reescritas hasta la saciedad. El ejemplo claro de esto era Tiempo a trompicones, pero había otros casos.

En este caso, unos malignos extraterrestres se hacen con el poder del mundo grácias al correo Spam, de Internet (sic), una excusa para urdir una trama que se articula sobre la misma estructura de la saga Terminator: un robot (en este caso un Bender tan eficiente como el Chigurh de No es País Para viejos) vuelve al pasado para cambiar el futuro asesinando a uno de los personajes. Los saltos adelante y atrás, por supuesto, crearán una terrible paradoja con montones de personajes repetidos y escenas realmente divertidas.

Pero (siempre hay un pero), todo lo que se aleja de esa eje central queda desdibujado y los gags parecen amontonarse sin demasiado acierto. Eso no implica que falten referencias a series (Batlestar Galáctica, The Jetsons, Padre de Familia, South Park, Los Simpson) y películas (Terminator, El Padrino, Shaft, Elegidos para el triunfo...) pero el interesante guión no deja demasiado espacio a las añoradas referencias a términos informáticos, culturales y matemáticos que forjaron la serie.

A diferencia de la película de Los Simpson, este film casi parece un capítulo especial y no una cinta con entidad propia. Esto tiene su parte positiva (se encaja en medio de la trama y añade valor a la serie original) pero también negativa (¿se podría haber ido más lejos en algunas situaciones?). Afortunadamente, Futurama ya permitía mucha más libertad que Los Simpson al mostrar mundos paralelos y viajes interplanetarios, por lo que admito que esa limitación “temática” también es muy relativa. De hecho, esta continuidad con la série es más que lógica si tenemos en cuenta que la película no cuenta con la figura de un director, como en Los Simpson, sino que sigue con las figuras creador y desarrollador en manos de Matt Groening i David X. Cohen.

La sensación general que transmite la cinta es la de un gran proyecto que nació de forma ambiciosa pero que, a la hora de ponerlo en marcha, generó muchos temores entre sus creadores. ¿estará a la altura de la serie? ¿tendrá éxito? ¿deberíamos abrirnos a un público más amplio? ¿cubriremos el presupuesto? Quizá me equivoque, pero noté una cierta carencia de frescura y atrevimiento en algunos aspectos. Espero que las 4 películas siguientes superen este (pequeño) handicap

Y dicho esto, 3 nuevas tramas serán bienvenidas, pero que vuelva la serie. ¡YA!

Lo mejor: las idas y venidas espacio-temporales al más puro estilo Terminator y Regreso al futuro

Lo peor: se echa de menos el personalísimo humor de la serie


Y de propina, Todo el mundo ama a Hipnosapo



Antònia Font en concert a Manlleu



M'aparto un moment de la meva tònica cinematogràfica (i castellanoparlant) per dir una tonteria:

Estic la mar de content perquè Antònia Font farà un concert a Manlleu. Tot i que venen subvencionats per Caixa Manlleu sota el nom de Festival Caixa Manlleu, el concert servirà per celebrar els 25 anys de Ràdio Manlleu, mitjà on he treballat i on encara hi tinc molts vincles. (Molt manlleuenc tot, com veieu).

Les persones que s'han encarregat d'organitzar aquest concert commemoratiu volien portar a M-Clan, però per sort per a mi, vindran els mallorquins. Per més info, podeu anar a la pàgina del Festival, però basicament hi diu que el Concert és el dia 13 de juny i que les Entrades valen 15 euros (això fa mal).

Ah sí! el dia abans vindrà Victor (antic participant d'Operación Triunfo) per qui li agradi

Bé, només volia dir això. Aviat, més cine

'Los Renegados del diablo'

El cine de la última década se ha alimentado sin ningún tipo de prejuicio de los muchos aciertos que ha mostrado Tarantino a lo largo de su carrera. Son solo cinco películas y algún que otro trabajillo especial (Four Rooms y su participación en Sin City entre otras), pero son suficientes para revelar un nuevo paradigma cinematográfico tan fértil como imitado. Esto es la apropiación de códigos estilísticos y temáticos del cine de serie B de los 60,70 y 80 para su reciclaje en un cine comercial y de autor.

No se trata de que la gente se dedique a imitar a Tarantino porque sí, sino que la industria ha encontrado un hueco para aquellos que usen ese tono similar (en ocasiones idéntico) y que puedan generar beneficios en taquilla. Si no fuera así, otro gallo cantaría.

Y, en mi opinión, el mejor director post-Tarantino, el más sincero y también el más original es Rob Zombie. Con solo tres películas ha mostrado un crecimiento espectacular desde el más absoluto tedio (La casa de los 1000 cadaveres) hasta el cine de terror más sobrio y responsable (Halloween, el origen del mal) pasando por la que considero una obra maestra del lenguaje cinematográfico (Los renegados del diablo).

A pesar de que, como he comentado antes, Zombie no tendría hoy nada que hacer sin la presencia de Tarantino, le admiro por demostrar que tiene sus propios referentes. Los homenajes al western, las road-movies y al cine de terror de los 70 siguen ahí, pero aderezados con un bizarro sentido del humor de lo más pop y personal.

Las secuelas del cine de terror suelen palidecer al lado de las primeras partes. Su principal problema es que toman la película madre como un tótem intocable sobre el que se puede trabajar pero que no se debe discutir. De esta manera las tramas se bifurcan en subtemas que no afecten a la coherencia de la primera y se convierten casi siempre en paródias. Y no me refiero a una parodia en un sentido peyorativo por mi parte, sino al pretendido tono de comedieta que podemos ver en Saws, Matanzas de Texas, Pesadillas en Elm Street, Viernes 13, Chicos del Maíz, Cementerios vivientes...

Rob Zombie no renuncia a ese humor que, de hecho, ya tenía la primera parte pero se arriesga y (al cesar lo que es del cesar) en vez de encauzar su segunda película por un camino seguro, dinamita todo lo preestablecido. Los Renegados del Diablo cuestiona La casa de los 1000 cadaveres, hace desaparecer personajes, mata a otros antes de los créditos, se inventa tramas que no tienen ninguna lógica con lo contado antes y da a los protagonistas roles distintos de los esperados. Y hablando de humor y de referencias de lo más variopintas, me jugaría una semanada a que el chiste de los helados proviene del homenaje de Los Simpson a La matanza de texas de Hooper.

Estoy seguro que a estas alturas muchos diréis “¿a qué viene hablar tanto de una peli que la mayoría considera mala malísima? (incluso los seguidores de La casa de los 1.000 cadaveres). Pues la razón es que, según mi punto de vista, Rob Zombie demuestra un salto madurativo espectacular en algunos aspectos:

El primero, y más claro es la responsabilidad que parece tomar en este nuevo trabajo. No se trata de una tontería más sino de una película con la voluntad de perdurar en el tiempo. De ahí que escaseen las amputaciones sangrientas y las mutaciones previas y que sean substituidas por agresiones más creíbles como puñaladas, disparos, puñetazos...

El segundo punto es su factura técnica, simplemente perfecta. El uso del maquillaje, la fotografía y los peinados es no solo técnicamente impresionante sino que ayuda a perfilar los personajes y dotarles de una mayor personalidad. Me refiero a la dentadura de Sid Haig, a la (impresionante) definición de imagen y a los juegos de texturas fílmicas, al pelo súcio y asqueroso que le oculta la mirada a Bill Moseley o como se pega la sangre al cuerpo de Sheryl Moon Zombie.

Y el tercero, el más importante, es que todo forma parte de un producto muy personal y, sobre todo, arriesgado. Y sin riesgo no hay gloria, por que King Kong seguirá siendo basura por mucho que tenga unos efectos especiales que quiten el hipo. Ya habíamos visto cientos de veces planos a cámara lenta o esas ralentizaciones que congelan un plano (habitualmente para poner un rótulo debajo). Todo el mundo los usa porqué mola ser guay, pero parece que Zombie es el único que consigue hacer que impresionen y que parezcan nuevas.

Lo mejor: el riesgo de mostrar a los asesinos como héroes románticos
Lo peor: un sentido del humor con el que no siempre coincido. Y la actuación de Forsythe

Y de regalo, un videoclip de Zombie que ya demostraba hace tiempo cuales eran sus mitos


Karma Police (sin que sirva de precedente)

Me encanta esta canción y el videoclip y aquí lo dejo por si alguien lo quiere ver, aunque procuraré que no se convierta en una costumbre... ya sé que para mirar videos está youtube.

Ràdio Metropol 21maig 2008

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La extraña que hay en ti

"El ritmo de la película pretendía crear la sensación de los últimos jadeos que da una persona justo antes de morir. La película era, de principio a fin, una danza de muerte. Todos los personajes del film, con la excepción de Claudia, son conscientes del hecho de que no llegarán al final con vida”.

Sergio Leone pronunció esta frase sobre Hasta que llegó su hora, su última aproximación al género del western. Mientras veía La extraña que hay en ti no podía sacarme esa frase de la cabeza ya que, a mi parecer, la intención del director, Neil Jordan, es precisamente la de recrear esa danza de muerte. Todo el montaje parece respirar de forma entrecortada y agónica, como el desesperado que se dirige hacia una muerte inminente.

El fundido entre planos es omnipresente a lo largo de todo el metraje. Muchos incluso pasan por un fundido a negro muy marcado que hace desaparecer nuestro contacto con la escena (con la realidad). El avance de la cinta se revela agotador y doloroso, igual que la desventura de su protagonista. Existen algunos planos más rápidos y fugaces, sobretodo en las escenas de acción y durante las conversaciones entre los personajes, planos que ayudan a mostrar mejor aquello que sucede o que ofrecen un retrato más cercano de los protagonistas. A pesar de ello, la sensación global es la de un arítmico y desolador avance.

El director usa panorámicas lentas y pausadas que muestran la ciudad de Nueva York a un ritmo muy distinto del habitual y la paleta de colores, fusión de modernidad digital y sombría oscuridad, añade a la película un tono muy particular. Se ha hablado (demasiado) del cuestionable mensaje ideológico que rodea toda la trama y que lleva a la protagonista a tomarse la justicia por su mano. Pero no se trata de algo gratuito y toda la puesta en escena que he descrito anteriormente es uno de los ingredientes que demuestran la coherencia de Neil Jordan. El título español (por una vez acertado) da más énfasis aún a la idea central de la película, ese juego moral sobre la integridad del alma humana y de su representación pública a través de nuestros actos. La extraña que hay en ti habla sobre la distancia que existe entre nuestro verdadero yo y aquello que creemos ser.

A pesar de sus puntuales notas de violencia, la película de Jordan se desmarca de la tendencia actual del cine comercial. En el 90% de las películas americanas, una vida humana no vale nada. Ya sea por adopción de códigos propios del videojuego o por una tendencia a desenfocar el retrato de todo aquél que no es protagonista, las películas actuales muestran asesinatos, accidentes, crímenes... como un simple leit-motive que permita hacer avanzar la trama hacia un final previsible y artificioso. En este caso, como digo, es diferente. Jordan parece reflexionar sobre esta forma de ver la vida (y la muerte) de la sociedad actual, en que se barajan cifras de muertes y de heridos como si se tratara únicamente de eso, cifras. La facilidad con que se puede matar sin pasar desapercibido en la gran ciudad sorprende al personaje de Foster y, al mismo tiempo, la introduce en una espiral que la aleja de la realidad que le rodea. El mensaje final que remata la película es pesimista y oscuro (pese a lo artificioso de alguna escena) y ofrece un retrato hipócrita, violento y realmente aterrador de nuestra sociedad y del papel que en él juegan las fuerzas del orden. La cinta está llena de tensión y se cierra con un plano cenital de la protagonista, perdida en medio de un laberinto nocturno formado por las callejuelas de la gran Nueva York dejando más incertidumbres que respuestas.

Ya hace tiempo que Neil Jordan se pasea por este tipo de estilizados cuentos morales sobre las fronteras entre lo heroico y lo delictivo. Entrevista con el vampiro (de donde recupera su director de fotografía, Philippe Rousselot) Michael Colyns o The good thief son ejemplos de como los conceptos de justicia, supervivencia y bondad se difuminan de una forma perversa cuando los personajes entran en contacto con sus propias contradicciones.

Y no quiero acabar sin unos apuntes sobre los personajes: Jodie Foster está convincente como sucesora de Charles Bronson en el papel de justiciera urbana, pero no consigue deslumbrar con su interpretación. Terrence Howard, como siempre, está a la altura de las circunstancias, aunuqe ya empiezo a hechar de menos una interpretación a la altura de la de Hustle and Flow.

Lo mejor: el ritmo de estertor de muerte
Lo peor: la resolución final (que no el último plano)

El mejor post que publicaré jamás (seguro)

No me gusta demasiado hacer posts para explicar lo que me he encontrado por Internet. Para eso ya tengo el panel de Google Reader en la sidebar, que se va actualizando a medida que destaco posts de otros blogs. Pero en este caso merece la pena. Es más, casi me atrevo a decir que es Im-pres-cin-di-ble.

Vamos al grano. Existe una aplicación de Firefox que se llama FireNES y que permite jugar, desde el mismo navegador a más de 2.000 juegos de la añorada NES. Solo hace falta ir a este LINK , estar inscrito i descargarse el plug-in para el Firefox (si aún usabais Internet Explorer, ya teneis otra razón para abandonarlo).

A partir de ahí, solo teneis que ir a Herramientas, Seleccionar FireNes i se os abrirá una barra lateral con todo el listado. Elegid vuestro clásico y jugad

Nada más, no sé que haceis leyendo esto todavia... ¡pero volved algún día!

El CAC se aburre

El Consell de l'Audiovisual de Catalunya (CAC) hace tiempo que se dedica a hacer informes para denunciar prácticas poco éticas o injustas en la televisión. No cabe duda que, en principio, su intención es loable: evitar que se traten temas ofensivos en televisión, velar por la igualdad de género en las noticias, evitar contenidos peligrosos en horas de máxima audiencia...

Pero creo que últimamente se les va la olla. Ya la liaron con la movida Rubianes, cuando el artista se dedicó a insultar a la España profunda (ideológica y mediaticamente) en El Club, de TV3 y, según el CAC, el presentador del programa, Albert Om, no hizo nada por evitarlo. Evidentemente, Rubianes puede decir lo que quiera por donde quiera, pero eso no implica que los presentadores tengan que animarle. Pero tampoco privarle de hacerlo. Hubo una cierta revuelta por parte de profesionales del periodismo catalán (y amiguetes) que se quejaron por el informe y apoyaron a Om. Ahora se me ocurre a Toni Soler, por ejemplo. No seguí demasiado el caso, pero encuentro que se hizo un eco mediático que quizá no era para tanto. Y ahora han vuelto a la carga con otra tonteria.


En esta ocasión dicen que Cuatro debe eliminar la lucha libre de su parrilla de horario infantil. Soberana estupidez. Para empezar, se refiere a Pressing Catch (antes lo llamábamos así pero ahora me pierdo en las subtramas Smackdown, Raw, ECW, TNA...), un espectáculo que es antes un chiste sobre tíos musculados que un programa sobre lucha libre. El segundo punto es que todos saben que es mentira, esa es la gracia. Los luchadores no se hacen daño y es algo que ya sabíamos nosotros cuando lo mirábamos de niños. Nosotros crecimos viendo no solo dibujos violentos sino también los combates de Hulk Hogan, el Enterrador, André el Gigante, el último guerrero... y no por eso nos hemos convertido en paletos violentos. Además, en sus espectáculos en vivo vemos niños entre el público, con sus manos gigantes y camisetas de sus héroes, y no por el hecho de que sean americanos encuentro que se estén equivocando.

El CAC no puede prohibir nada. Su trabajo se limita a proponer mejoras y no puede legislar. En un principio solo opinaba sobre la televisión catalana, pero como no existe un organismo igual en el resto de España se han lanzado a una conquista territorial. Mi opinión al respecto es que está muy bien que se opine y se discuta sobre lo que conviene a los niños, pero creo que hubiera sido mucho más útil un trabajo diferente. En lugar de exigir una prohibición deberían proponer un trabajo de formación y educación. Mostrar a los niños (ya se apañarán ellos con el método) que eso es mentira, que es un juego y que no tiene nada de real ni de envidiable. Por que, puestos a prohibir, lo que deberían hacer es quitar YA de las programaciones toda la mierda que ponen por las tardes cuando (¡Oh, sorpresa!) también hay niños ante la tele. Ni Patricias, ni Está pasando ni derivados de los Tomates. Eso sí que es peligroso para la educación de los niños y no admirar a tipos como Batista, The Rock y compañía.

Y de propina, aquí está el framgento televisivo del Rubianes via YouTube. Valorad vosotros mismos sobre lo acertado de las opiniones y sobre la reacción del presentador.




'El Vengador Tóxico IV: Ciudadano Toxie'


A menudo me doy cuenta de que veo cine a ráfagas. En ocasiones me paso años sin acercarme a un género cuando, de pronto, me trago cuatro o cinco películas seguidas de terror, westerns, románticas, thrillers , clásicas... o lo que sea. Durante esos días me revuelco en un género, busco sus orígenes y artífices, intento, en definitiva, ponerme al día de un tipo de cine que echaba de menos. Y en esta ocasión, como podrá comprobar quien me lea frecuentemente, me he pasado al cine de terror. La semana pasada ya colgué un post sobre Troma y hoy, reincidente, vuelvo a ello. Ya aviso, también, que me he acercado parcialmente al cine slasher y se notará en siguientes textos.

A lo que iba. El otro día vi El vengador tóxico IV, Ciudadano Toxie, una absurda comedia gore que pretende dar una nueva vuelta de tuerca a un personaje que estaba un poco apaleado. La verdad es que se trata de una película ridícula en muchos momentos, pero hay que reconocer que me reí con algunos gags y que su falta de pretensiones hace que no le podamos echar nada en cara. Es, en definitiva, una película para fans del género que a estas alturas no conseguirá atraer a sus detractores.

No sé si será por falta de memoria, pero recuerdo la primera parte de esta saga (El vengador tóxico, 1985) como un producto mucho más inteligente y atractivo. Era siniestra y su violencia (aunque cómica) causaba un cierto impacto en el espectador. En aquella ocasión se intentaba crear situaciones que fueran, no realistas, pero sí por lo menos coherentes dentro de su demencial contexto. Aquí abundan demasiados elementos fantásticos (el super -pene, el combate infantil) que, por su falta de rigor y por su burda factura, desvirtúan el producto. A demás el guión es únicamente un cúmulo de situaciones hilvanadas por una trama totalmente vacía. Lo que sucede en pantalla no consigue arrastrar al espectador en un sentido dramático y solo sirve para mostrar un nuevo gag, una nueva payasada que, en demasiadas ocasiones, no tiene ninguna gracia. Es una lástima que este tipo de películas, que no tienen que justificarse a través de sus ganancias, no aporten un poco más de riesgo einventiva a los guiones.


Pero no todo es malo y el primer punto a favor es su plantel de personajes ridículos. Toxie apenas hace nada. No recuerdo haber visto un personaje tan inútil en mucho tiempo pero, a cambio, aparece rodeado de un sinfín de imbéciles que resultan divertidos por su absoluta demencia. El mejor de todos es, sin duda, el Sargento Kabukiman, un superhéroe perdedor y alcohólico y con un alter ego drogadicto y vacilón. Y luego tenemos un sinfín de cameos y homenajes divertidos, con Corey Feldman, Eli Roth, Lemmy Kilmeister (Motörhead) Stan Lee, Hugh Hefner Ron Jeremy, el mismo Kaufman ... que logran salvar el escollo de los episodios dentro de la trama. Y los títulos de crédito son simplemente espectaculares, solo hace falta leerlos con atención. Me parece magnífico que, además del personaje y su intérprete, se explique como ha muerto. ¡Bravo!

Por desgracia, todos estos elementos buenos se desperdician por culpa de una desafortunada puesta en escena. El juego entre Tromaville / Amortville es ridículo ya que el director no tiene interés alguno por mostrar más diferencias entre los dos mundos que aquellas que se refieren al comportamiento de sus habitantes. No hay un mundo oscuro versus otro luminoso sino un mundo cutre versus otro más cutre aún. ¿El homenaje a Ciudadano Kane? pretende ser apoteósico pero es de lo más inocentón. ¿Las escenas Gore ? patéticas para los tiempos que corren. ¿El juego de dobles? desaprovechado. Pero más allá de lo que yo pueda decir u opinar, que me vuelvo quisquilloso, opino que se deben seguir rodando películas de este tipo para que sus fans las puedan disfrutar. Y quién no quiera, que no las mire. De hecho, una película que se llama El Vengador Tóxico no puede engañar a nadie sobre sus intenciones...

Lo mejor: el personaje del Sgt. KabukiMan
Lo peor: un nulo sentido del ritmo


Ràdio Metropol 14 maig 2008

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¿Por qué Antena 3 ya no emite películas malas?

Evidentemente con malas películas no me refiero a la basura que SIEMPRE emite Antena 3: Está claro que es una de las peores cadenas en cuanto a programación cinematográfica junto con Telecinco. Con la excusa hortera de "estreno de una película inédita en España" resulta que se dedican a emitir telefilmes sin presupuesto y con efectos especiales ridículos como si fueran grandes estrenos. Lo de llamar peliculón a una de sus emisiones es insultar a cualquiera que le guste mnimamente el cine. Y además, cuando se hacen con un producto un poco serio (Titanic, Gladiador, El señor de los Anillos) lo reponen hasta la saciedad para amortizar la inversión.

No estaba hablando de este cine malo sino del cine malo de verdad, el cine de serie Z de los 80, 90 y más allá. El otro día, Blanch me pasó una copia de El Vengador Tóxico IV (Ciudadano Toxie) y me acordé de los tiempos en que se podía poner la tele a altas horas de la noche y encontrarse con alguna película gore la mar de divertidas. Y Antena 3 era una de las grandes promotoras de estas sesiones de películas horrorosas, con héroes de baratillo, tontas macizorras de las que nunca se ha sabido más y sangre tan mal hecha como sus guiones (ahora los modernillos las llaman Grindhouse). Pero esto hace tiempo que ya no es así.

Algunas de esas películas eran El vengador tóxico y sus continuaciones de las que vi, por lo menos, las dos primeras. Admito que eran realmente estúpidas y su factura técnica era ridícula pero también eran sangrientas, divertidas y no tenían ningún tipo de contención moral... qué más puede pedir un chaval de 15 años? Como ejemplo, dejadme mostrar la primera frase de ese Vengador Tóxico IV que me ha llegado recientemente a las manos: "hace 15 años, un chico llamado Melvin Fyrd cayó dentro de un contenedor de residuos tóxicos y se convirtió en una criatura deforme con un tamaño y una fuerza sobrehumanas, se convirtió en... El vengador tóxico ¡El primer superhéroe de Nueva Jersey! Después hicimos dos secuelas de mierda, lo sentimos. Pero esta es la secuela Real". Desde luego si los chicos de Troma carecen de algo es de pretensiones. Y eso mola.

Grácias a Antena 3 ví grandes sagas como ésta y oras como Basket Case o Maniac Cop. Grácias a la tele de aquella época pude ver cintas como The Gate, Phantasma, Re-Animator, The Killer Tomatoes, La cosa del Pantano... vaya, que entre esto y la basura que alquilaba en el videoclub no me puedo quejar. Pero, realmente, hecho de menos aquella época en que podías poner la televisión para desconectar de verdad. No para ver supuestos programas de periodismo que lo único que hacen es remover tumbas para que cuatro payasos puedan hacer un debate (si eso es debatir) sobre lo que pasó o no realmente. Encuentro mucho más divertido ver una película de estas que a menudo llamamos cutres o casposas que los tramposos concursos que ahora hacen en todos los canales o la porqueria de telefilmes que las privadas compran a peso.

Y los canales de TDT no hacen NADA por ofrecer una alternativa y solo hacen repeticiones de los mismos programas y más concursos tramposos con tipas enseñando cacha. Y todo lo que se emite viene forrado de un tono superconservador y sin un ápice de originalidad. Tampoco estoy ya para muchos trotes, pero me alegro que gente como Eli Roth, Jonathan King o Rob Zombie se atrevan a volver a las andadas con películas malas de remate pero con un público potencial muy fuerte y que está necesitado de estos productos. A mí me pueden decir lo que quieran, pero no creo que Peter Jackson, David Cronenberg, Wes Craven o Sam Raimi (lo mejorcito de hoy) se arrepientan de su pasado sangriento. Y no olvidemos que estas películas, en el fondo, son la base de muchos de los directores de hoy, con Tarantino y Rodríguez a la cabeza, pero también de muchos otros que pueden ofrecer, hoy, productos de calidad.

Y de regalo, una escena clásica: por lo menos, todo el mundo con quien hablo que ha visto la película recuerda el Body Count.


Ràdio Metropol 7 maig 2008

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Iron Man: ¿Marvel Begins?

Iron Man ha conseguido para las adaptaciones de la Marvel lo que Batman Begins consiguió para las de DC. Esto es crear un universo versemblante y coherente donde la figura del superhéroe sea creíble. Hasta el estreno de película de Nolan prácticamente ningún personaje había mostrado de una forma tan compleja y rigurosa el proceso que lleva a un ser humano a convertirse en un personaje de cómic (no debemos olvidar que está basado en el Año 1 de Frank Miller, obra capital del cómic americano). Y Jon Favreau, para tirar adelante su Iron Man, ha apostado por el mismo proceso dedicando gran parte del metraje a explicar quién es Stark, de dónde procede ese traje y por qué funciona como funciona.

Pero las similitudes entre Tony Stark y Bruce Wayne se limitan a que ámbos son tipos multimillonários capaces de pagarse los gadgets para hacer de superhéroe. A partir de ahí cada una de estas dos películas deriva hacia terrenos distintos.

Me gustaría hacer una distinción entre dos tipos de adaptaciones de cómics al cine: aunque sea caprichoso y arbitrário me gusta hablar de cintas de entretenimiento versus cintas con reflexión. A un lado tendríamos Los 4 Fantásticos, The Punisher, Daredevil, Elektra, los dos batman dirigidos por Joel Schumacher… y, al otro lado, Batman Begins, los Batman de Burton, los X-men (la tercera menos), algún capítulo de Spider-man, Hulk… Quizás, en vez de llamarlo reflexión deberíamos hablar de pretensiones ya que muchas veces el resultado de unas y otras no acaba de ser lo que esperábamos. Sea como sea, mientras estaba viendo Iron Man, se me ocurrió que es una película que debería estar justo en medio de esa balanza.

Toda la cinta de Iron Man tiene un toque mucho más desenfadado que muchas de las películas del lado sombrío pero incorpora, al mismo tiempo, algunos de los elementos morales de otras sagas. En ningún momento la cinta llega a ser demasiado oscura y Stark siempre tiene a punto un chascarrillo, una broma, una caida o un tropiezo. Toda la película se balancea de un lado al otro, mostrando primero un poco de emoción para después atacar con otro gag. Además, prácticamente toda la película renúncia a la música de orquestra en benefício de una simplón sonido de guitarras.

Por otro lado, la puesta en escena es realmente espectacular, el diseño es atractivo y cuenta con un montaje inteligente y atrevido. La máquina ideada por Stark es asombrosa y impresiona por su aspecto sólido y realista. Las escenas de acción son trepidantes y, lo que es más importante, inteligibles. El combate final entre las dos máquinas se entiende en todo momento a pesar de estar rodado de noche. Michael Bay debería tomar nota, ya que en Transformers (que está rodada de día) no se entiende nada. La interpretación de Robert Downey Jr. es (como siempre) excepcional. Siempre lo he defendido como un gran actor y me alegro por el buen momento que vive a nivel profesional. A pesar de su saber hacer como secundario ya echábamos de menos una interpretación en la que fuera él quien arrastrara todo el peso de la trama.

Iron Man es un gran trabajo, ganará dinero y satisfará a casi todos. Los niños se lo pasarán bomba y los padres también. Pero yo, personalmente, hecho de menos el tono oscuro de otras aproximaciones al cómic. Esta es una buena adaptación, pero podría haber sido una buena película más allá de su origen de tebeo. Y creo que no llega a serlo. Dentro de 5 años la veremos como la primera parte de una saga. Y punto.

'El Juego del Ángel': primeros apuntes

Hace unas semanas que salió a la venta el nuevo libro de Carlos Ruiz Zafón tras La Sombra del viento y, por supuesto, ya es el éxito editorial del año. La obra se estrenó llena de secretismo (y digo esto sin ninguna intención de crítica). Simplemente me refiero a que el libro apareció sin que nadie hubiera leído su contenido y eso hizo que los lectores llegáramos vírgenes a su contenido sin la contaminación de los medios.

Sólo me he leído la mitad del libro y me ha asaltado una pregunta: a parte de comprarlo, ¿alguien lo ha leído? Lo digo porqué la suculenta trama de Zafón aborda un tema que siempre suele llevar consigo una gran polémica, el de la religión. Estamos acostumbrados ya a las quejas de la iglesia ante obras como El Código da Vinci y otras intrigas del mismo estilo. Pero en cambio, no he sentido, aún ningún comentario incendiario al respecto de El Juego del Ángel. Reitero que no he terminado el libro y quizá me equivoque, pero a estas alturas esperaba que se hubieran hecho algunos comentarios. Como no es así, me apunto el primer tanto. Dicho esto, aviso que, a partir de ahora voy a contar algunas cosas del libro. Aunque seré sutil, quien no quiera descubrir nada, que no siga leyendo.

En El Juego del ángel aparece un misterioso personaje que le propone a su protagonista (un pobre escritor venido a mercenario de la literatura) que escriba un libro sobre religión. Básicamente, que rescriba una Biblia para una nueva fe. Esto al principio choca en medio de la lúgubre trama que nos presenta Zafón pero después adquiere una lógica impresionante. El problema es que de esta situación, de este juego se desprende la idea de que todas las religiones se crearon como un medio de control de la población y que, la fe, no es más que una invención de algún personaje poderoso para dominar a los demás. La Biblia es, así, un relato escrito para adoctrinar y para encaminar a los temerosos hacia un determinado fin y no el supuesto legado del poder de un hombre.

Me asusta pensar que, entre los miles de compradores de El juego del ángel haya gente creyente( como mis tías o abuelas) que vean en él una cierta denuncia de lo que son las religiones. No sé qué pensarán al encontrar unos personajes que hablan de la religión como algo terrenal y caprichoso y no como un designio de un ser superior que se alza en un cielo profético.

No tengo la intención (de momento) de seguir incidiendo en este terreno, puesto que ya lo haré cuando conozca el final del libro y pueda decir donde lleva todo. Pero espero que esto sirva de primer apunte y que si alguien piensa lo mismo que yo, pueda compartir su opinión. Más allá de todo esto, cabe decir que el libro es excepcional y, aunque su localización en la Barcelona del primer cuarto de siglo me parece acertada, da la impresión de tratarse de una mera excusa para darle a la novela un barniz lúgubre. A pesar de estar ambientada en otra época, los personajes parecen hablar y comportarse como si se tratara de nuestros contemporáneos y basta con cerrar los ojos para imaginarse a D.M caminando por la Rambla que hoy todos conocemos.

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