Apaga y vámonos (y Paul Newman)

Hace la tira que no actualizo, pero estos días he estado la mar de liado. Y más liado que estaré... La semana que viene me voy a Sitges y tampoco tendré tiempo de escribir durante el día a día. Mis condiciones laborales también han cambiado y no sé cuanto tiempo podré dedicarle al blog cuando vuelva del Garraf.

En fin, que nos vemos pronto. Gracias a todos los que pasáis por aquí de vez en cuando. Vuestras visitas y comentarios me han hecho pasar del Rank 2 al 3 en Google. Es una gilipollez de sistema para medir la calidad de un blog, pero me alegro de que vaya aumentando.

Esto no se cierra, solo se queda en Stand By. Hasta Pronto

Sergi Calle

Por cierto, se ha muerto Paul Newman. Que descanse en paz.

Celuloide VS Celulosa: 'Wanted'

Ha caído en mis manos el comic Wanted, en el que se basa la película del mismo nombre que ya reseñé hace unos días y no me he podido resistir a comentarlo aquí pese a que este blog sea cada vez más De Cine i menos de derivados y todo lo demás.

Hasta leer el Wanted Original me resultaba curioso que en todas las páginas sobre comics se dijera que la novela gráfica era mejor que la película mientras que en alguna crítica cinematográfica leí que "Los guionistas (...) sabiamente se han alejado del cómic original (...) para centrarse en la acción misma".

Ahora que ya he echado mano de ambos trabajos puedo entender a qué viene tal divergencia: Wanted (Película) no tiene nada que ver con Wanted (Comic). Tiene el mismo punto de partida y el giro final, sí, pero esto se refiere únicamente al primer y últimos volúmenes de la serie. Todo lo demás (Millar debe estar sufriendo de dolor) se omite. Los personajes, con excepción de Wesley (James McAvoy) apenas tienen nada que ver y, para ser sinceros, ni siquiera este conserva demasiadas similitudes en su salto al cine.

La novela gráfica es, si cabe, mucho más violenta e inmoral que la película y hace gala de una agresividad impresionante. Resulta sorprendente estar ahí, leyendo como esos asesinos se regocijan en sus actos violentos y se enorgullecen de haber matado y violado a cientos de inocentes. Elguionista, Mark Millar, juega fuerte y le permite al director Timur Bekmambetov coger la idea inicial y montar sobre ella un buen tablero donde instalar muchas situaciones nuevas. En el comic no encontramos el telar, ni los personajes que habitan en la fábrica (tampoco la fábrica), ni la escena del tren, ni las ratas, ni los rifles de francotirador quilométricos, ni bullet time... de hecho en la película no encontramos practicamente nada de las páginas originales. La película adopta la idea de la fraternidad de asesinos para crear una cinta de acción sin más (ni menos) y deja de un lado toda la mitología de héroes y villanos y sus constantes referentes al mundo del comic.


Una obra maestra del comic moderno

Una vez aclarado todo esto, ¿qué nos ofrece Wanted (comic)? Hace ya muchos años, Alan Moore negaba que su The Watchmen fuera el trabajo definitivo de este lenguaje. Moore afirmaba que "aún está por llegar el Ciudadano Kane del comic". No sé si Millar habrá llegado a tal punto, pero desde luego se ha acercado mucho. Principalmente por que es un comic que reflexiona sobre el lenguaje y la historia del medio. Es impresionante como el dibujante adapta su estilo en función del guión. Si la trama rememora un recuerdo de los años 50, la viñeta recrea el formato que tenían en aquella época los tebeos, con los puntos acumulados para crear efectos y sombras. En los momentos 80, el formato recuerda claramente a los trazos de Dave Gibbons en aquella época. Los 90 se vuelven más estilizados y se recrea el aspecto del soporte digital pare retocar imagenes. Por lo que respecta a la época actual, el dibujo de J.G. Jones es, simple y llanamente, perfecto. Una delicia.

Wanted contiene infinitas referencias a la cultura de la viñeta. Encontramos escondidos guiños a Batman, Superman, Linterna Verde, Spider-man, Los X-men, The Watchmen, las obras de Miller dentro del apartado Superheroes... todo esto unido en una historia magnífica que incide en todos los tópicos del género: mundos paralelos, subgrupos de héroes, poderes superhumanos (y otros muy humanos), gadgets y artilugios increíbles... Una auténtica obra maestra que marca, desde ya, un antes y un después en la historia del comic moderno.


Lo mejor: establece un nuevo patrón para futuros guionistas
Lo peor: Eminem y Hale Berry

'La divertida noche de los zombies': Si lo sé no vengo

No me engañan más. No vuelvo a dejarme convencer. Si una película tiene mala pinta, se deja a un lado. Y si con El Regreso de los Muertos vivientes la cosa tenía buena pinta, esta ya me daba mala espina. Y si Terror Life y Dimensión Fantástica no coinciden, se pasa y listos.

La divertida noche de los zombies, como su propio nombre indica, es un bodrio. Una película mala con avarícia. El protagonista es un niño, con la cual cosa ya queda claro que poca violencia, poco gore, poco sexo... pocas ganas vaya. No se trata que sea cutre y casposa porque la primera parte ya lo era, el problema es que es aburrida. Dura menos de hora y media pero se hace pesada y larga con ganas. Tiene un sentido del humor pésimo y unos chistes sonrojantes. Todo tiene un toque que recuerda al videoclip Thriller y, por si alguien no se había dado cuenta, al final sale un zombie vestido como Michael Jackson en aquella época.

De hecho, más que una secuéla, es una especie de Remake, algo habitual en el cine de terror, y el arranque apunta maneras. Se nota mejor imagen, más inversión, mejor sonido... pero al final todo se va al traste. Conserva los defectos de la primera (su desarrollo repetitivo hasta decir basta y la poca sustancia audiovisual) pero sin los puntos a favor de la otra (originalidad y mala leche). Por si alguien aún la piensa ver, SPOILER: Al final los protas sobreviven y descubren una forma de acabar con los zombies, algo vergonzoso. FIN DE SPOILER.
Los actores son malos, malísimos y en TODA la película solo hay UNA buena frase: Thom Mathews y James Karen interpretan papeles muy similares a los de la primera película y el primero le dice al otro: "me siento como si ya hubiéramos estado aquí antes. Tu... yo... ¡ellos!"

Yo me sentí igual: ya he vivido esto antes pero esta vez NO es divertido.

Lo mejor: una sola frase
Lo peor: el resto de la película

'Días de Trueno': Más Potencia

Otra vez pasan Días de Trueno por la tele y otra vez me la trago (y la grabo). Esta película es magnífica y, por más que la mire, soy incapaz de encontrarle errores. Es cine-espectáculo del bueno, de ese que te hace vibrar y que te sacude gracias a su factura técnica y que no abusa de momentos sonrojantes que parecen escritos por idiotas.

Es verdad que después de tantas veces, algunas escenas pierden interés (el no-streaptease, la confesión de Harry, el debate sobre correr o no correr). Eso se debe, principalmente, a lo manido de las situaciones y a que esas escenas sirven solo para dotar a la película de algo más que ruido y velocidad. A su director le trae sin cuidado todo esto. Siempre he pensado que Tony Scott (y quizás Ridley También) sería feliz rodando maquinária. Sin historia, sin sentimientos, sin coartadas. Simplemente movimiento y choques sin otra interrupción que el sonido metálico de fondo. Lo que de verdad importa en Días de Trueno, para lo que hemos venido, es para ver coches rodando por las pistas de la Nascar y su aspecto visual es hoy tan impresionante como hace 18 años.

Tony Scott y el productor Jerry Bruckheimer (este último aún junto a Don Simpson) rodaron aquí su obra maestra. Una filigrana audiovisual donde aún estaban justificados el montaje fragmentado y acelerado, los virajes de los colores, los cambios de texturas... marcas de fábrica interesantes pero que ambos han acabado por quemar en películas absurdamente indigestas (sin lugar a dudas, la peor es Dominó).

A nivel dramático, la película es totalmente plana pero consigue salvarse gracias a unas interpretaciones sorprendentes. Michael Rooker, hoy en horas más que bajas, estaba aquí en su mejor momento; Cruise, mucho más humilde que en la actualidad, resultaba la mar de creíble y Nicole Kidman (aún un poco verde), empezaba a dar muestras de lo que llegaría a ser. Robert Duvall, como siempre, se come la pantalla cada vez que aparece y Cari Elwes construyó aquí uno de sus característicos personajes repelentes que tanto nos gustan.

En definitiva, Días de Trueno, es una de esas cintas que conviene revisitar de vez en cuando para reconciliarse con el cine comercial.


Lo mejor: el duelo urbano entre Trickle y Burns
Lo peor: las escenas sin carreras

'Wanted': se busca delirio












Ya era hora que alguien se dejara de estupideces y devolviera el cine de acción al lugar que le corresponde. Tras una década especialmente absurda en que el género se ha estancado (los esquemas se repiten más que el ajo), infantilizado (Die hard 3.0 es para mayores de 13 años) y ha virado hacia el Thriller o el cine de aventuras, llega Wanted, una película que pone toda la carne sobre el asador y, sin ningún tipo de escrúpulo, echa por tierra todo lo que creíamos saber sobre la violencia.

La decada de los 90 terminó con dos películas que acabaron con muchas ideas preconcebidas sobre el cine de acción: El Club de la lucha (David Fincher, 1999) y The Matrix (Larry y Andy Wachowsky, 1999). De la primera, el director Timur Bekmambetov recoge ese individuo alienado, atado a su cubículo e incapaz de dar un paso adelante para mejorar su vida así como un cierto regocijo en la violencia extrema como vía de escape de esa esclavizadora sociedad que llamamos de consumo. El resto de la película es The Matrix: su ya mítico Bullet Time justifica toda la propuesta no solo a nivel visual, sino también argumental.

The Matrix ha sido una cinta imitada, parodiada, copiada y referenciada hasta la saciedad. Su estilo ha impregnado cientos de trabajos posteriores sin importar su género o condición. Da igual si se trataba de peplums modernillos (Troya) cintas de terror-acción (Blade y Underworld), Cintas fantastique (x-men, Spider-man, Yo Robot) o mamarrachadas absurdas (Duce Bigelow). Pero entre todos los hijos bastardos de The Matrix, ninguno (ni siquiera sus secuélas) se había atrevido a avanzar un milimetro más. Todas se han quedado a su nivel o (la mayoría de veces) muy por debajo. Es facil poner pegas a una cinta como Wanted, pero hay que admitir que por fín, 9 años después, ha conseguido aportar cosas nuevas al genero del cine de acción.

La primera escena sintetiza en 3 minutos algo que en la cinta de los Wakowsjy tarda una hora en llegar y deja claro de por donde van a ir los tiros. No esperemos nada más (y nada menos) que violencia y disparos durante la siguiente hora y media. Wanted no pretende ser un tratado de filosófia de mercadillo. Es absurda, gratuita y, en muchos momentos, extenuante pero resulta vigorosa, poderosa, original en su planteamiento visual. Es radical en su uso de la violencia (deja en pañales a las sagas Die Hard y Arma Letal juntas) y se podría decir (con el permiso de la bélica John Rambo) que se trata de la primera película de acción-gore de la história.

Esta película es un frenesí visual. Un espectaculo apabullante lleno de golpes, ruido y muchos, muchísimos disparos. Lo mejor de todo es que abandona de una vez por todas el fetichismo por las armas que se ha instalado en el cine americano tras The matrix (casquillos por el suelo, desperfectos en las pareds y armas de gran tonelaje) y la concepción de Explosión = Espectáculo. Aquí encontramos sesos debanados, delirios balísticos, sangre a borbotones y (bravo) heridas que se curan en horas.

Oigo y leo como la crítica se carga esta película tan alegremente. Que si es absurda, gratuita, violenta... ¡por supuesto que lo es! y por eso marcará a fuego el cine de acción de la próxima década.

Lo mejor: James McAvoy y toda la sangre derramada
Lo peor: Angelina Jolie

'El tren de las 3:10 a Yuma': El western según Mangold













Me gusta y comparto la visión que tiene James Mangold del Western, Lo importante de este Tren de las 3:10 a Yuma no es el espectáculo, los tiroteos, los caballos, los ataques indios o el fetichismo por los sombreros (aunque de todo esto hay en la cinta). Para su director, el genero es un espacio (tanto físico como mental) que permite hablar y discutir sobre temas que van más allá del lugar y época donde se sitúa la cinta.

A través de las acciones y palabras de sus protagonistas se habla sobre las implicaciones que conlleva la búsqueda de libertad, sobre la justicia (quién la ostenta y con qué uso), sobre el sacrificio y la culpa, sobre lo que significa ser una leyenda y sobre el legado que dejamos tras nosotros. La película se guarda para sí misma una opinión sobre aquello que está bien o que está mal pero no le tiembla el pulso al poner en duda la importancia de instituciones como la religión o la familia que durante siglos sirvieron de guía y que, de pronto, se vieron insuficientes para resolver los problemas morales del hombre.

No conozco la obra original El tren de les 3:10 a Yuma (Delmer Daves, 1957) pero, analizando este remake de forma independiente, podemos afirmar que estamos ante una cinta más que interesante y a la que se le debería haber dado más oportunidades. Todo el peso de la película recae en sus dos actores principales (Russel Crowe y Christian Bale) sin olvidar un secundario robaescenas (Ben Forster) y un carrusel de secundarios en estado de gracia.

Mangold sabe mantener la cinta en una punto intermedio entre muchas corrientes. Su puesta en escena es sobria, alejada tanto de los grandes paisajes del cine clásico como del western más crepuscular. Es capaz de asistir al pequeño detalle de un cruce de miradas y también a la gran persecución de una diligencia. Los intérpretes dotan la película de un tono muy moderno pero no se llega en ningún momento al desvarío pop. Se podría tratar de una de las grandes películas del pasado año pero ha sido demasiado maltratada por las distribuidoras y acabará pasando sin pena ni gloria por nuestras pantallas. Podría haber supuesto un catalizador para nuevos westerns pero seguramente se quedará en un fenómeno aislado. Sea como sea, se trata de una gran película que ya tengo ganas de volver a ver en DVD.

Lo mejor: Russel Crowe, Christian Bale y Ben Foster
Lo peor: llevamos un año esperando su estreno

El regreso de los muertos vivientes













Siempre he sido, no nos engañemos, un poco elitista para esto del cine de terror. Me gustan los films de Zombis pero me he alimentado únicamente de zombies de alta calidad: los de Romero, 28 días después y su secuela, la nueva versión de el Amanecer de los Muertos, Shawn of the Dead... Existen cientos de películas más sobre este subgénero y, aunque la mayoría son basura, seguro que he dejado muchas buenas cintas olvidadas.

Una de ellas es esta, El regreso de los muertos vivientes, una cinta de 1985 que yo odiaba de pequeño porqué su secuela era La divertida noche de los muertos vivientes y mis amigos iban por la calle diciendo "cerebroooo", algo que no aparecía en los films de Romero y que, por tanto, debía ser malo. Y eso he pensado hasta hoy, 15 años después, cuando la he visto por primera vez gracias a Dimensión Fantástica y a Terror Life. Lo gracioso del caso es que, a pesar de subsanar aquel error, no me he arriesgado ni un pelo y sigo jugando sobre seguro.

La cinta, no nos engañemos, tiene un avance un poco torpe y algunos momentos son bastante aburridos. Se repite muchísimo (vamos hacia el cementerio, vamos hacia el depósito de cadáveres, vamos hacia la funeraria, volvamos al cementerio!...), el tono cómico hace que muchas escenas pierdan tensión y no abunda el gore. Pero, por otro lado, tiene muchos puntos fuertes. Aunque al principio parezca desvirtuar la propuesta, la mezcla de humor y terror acaba por funcionar. Algunos gags son magistrales (el del perro disecado) y cuenta con un puñado de momentos bastante inquietantes (la reclusión en la trampilla, la llamada de refuerzos de los zombies, la lluvia ácida). Los personajes son buenos, muy buenos, en especial Frank, Freddie y el Desenterrador y, pese a lo que parece en un inicio, toda la película tiene una coherencia sorprendente. En el último tramo todo cobra sentido y se desencadena un final excelente. Romero jamás se ha atrevido a rodar un desenlace tan cínico y pesimista. Supongo que ayuda el hecho de que todos los personajes sean idiotas.

Esta es una saga extraña que pese a mantener el mismo título original, ha ido mutando y variando y cuesta saber por donde anda pero, al menos el primer título, resulta un buen filme de zombis. Es a la vez homenaje y parodia de La noche de los muertos vivientes a la cual cita literalmente, y reflexiona (al mismo tiempo que El día de los muertos) sobre comportamiento, motivaciones y debilidades del muerto viviente. Seguramente se trate del único filme que rompa con la sacrosanta ley de "hay que destruir el cerebro", lo que hace derivar la cinta hacia terrenos nunca antes planteados, como la imposibilidad de destruir a un muerto viviente. Sin lugar a dudas, una buena cinta de zombies.

Lo mejor: su coherencia y originalidad
Lo peor: su desarrollo

Viaje al centro de la tierra: 100% espectáculo, 0% originalidad













Dentro de unos años la tecnología del cine 3D será: a) absolutamente normal y convivirá con el cine tradicional, o bien b) será historia. Sea como sea, de lo que no cabe duda es que Viaje al centro de la tierra quedará totalmente olvidada pues su único atractivo es el visionado en un cine en 3D.

Viaje al centro de la tierra es una cinta totalmente previsible y falta de originalidad. No hay nada especialmente destacable en las interpretaciones, en el guión, en la puesta en escena... todo en ella está escrito, diseñado y planificado para ser mostrado en 3 dimensiones. Está bien como experiencia, no lo niego, pero si quieren volver a arrastrarme para que me ponga unas gafotas de esas, deberá ser con una película de más calidad. Si los efectos digitales ya han hecho perder la cabeza a muchos, no quiero ni pensar lo que puede ocurrir con esta nueva tecnología en manos de tipos como George Lucas.

Está claro cual es el target de esta cinta: los niños. Y si sirve para que vuelvan a llenar las salas, me quitaré el sombrero ante esta película, pues muchos de ellos jamás han pisado una sala de cine. Pero eso no implica que la película deba ser tan simple, tan funcional. A pesar de la novedad del espectáculo, si exceptuamos un pare de escenas (el ataque de los peces y del tiranosaurio), el resto resulta imperdonablemente previsible. Y nisiquiera tecnologicamente resulta perfecta, pues se nota que el formato 3D está en pañales (resultan muy raros algunos objetos en primer plano desenfocados o los planos de escorzo).

Me pregunto cuales son las intenciones de esta película. En demasiadas ocasiones (como en la persecución de carretillas) parece un producto diseñado para un parque de atracciones. Es deplorable, por cierto, el pésimo montaje de esa escena, donde los planos creados por ordenador y los de los actores no encajan ni por casualidad. Pero eso no me molestó tanto como el tufillo educativo de toda la propuesta. El guión está plagado de frases incrustadas con calzador en plan: "¡Oh!, esto es magnesio un material inflamable, de color...." o "el esquisto es una piedra metamórfica que tal y cual..." o "el aire caliente sube y por eso nos arrastrará...". Se nota que sus artífices pensaron en los colegios como fuente de audiencia a buen precio. La frase "ese es uno de mis libros recomendados para el verano" deja claro a quién le está hablando la cinta. Pero resulta imperdonable que alguien haya escrito una frase como la que pronuncia Sean (Josh Hutcherson): "ojalá hubiera leído ese libro". Evidentemente la obra de Verne aumentará de ventas a partir de ahora, pero habrá que vigilar que la productora no se alíe con alguna editorial... si es que no lo ha hecho ya.

Lo mejor: las 3D son divertidas
Lo peor: la película no lo es

'Hellboy II'

Hellboy II es como el Episodio I de Star Wars pero divertida. Es todo lo que tendría que haber sido el universo de Lucas en la última saga hasta la fecha pero que luego resultó ser pura basura. Encontramos aquí el mismo deliro visual, toneladas de FX y de maquillaje, mundos enormes plagados de personajes imposibles, ilustres estirpes de luchadores que se defienden a base de espadas... La diferencia es puramente de tono. Guillermo del Toro es capaz de mirar las cosas bajo un prisma de permanente cachondeo y, por mucho que él adore a Hellboy, sabe que no está realizando la obra maestra definitiva del cine fantástico.

La segunda incursión del director mejicano en el terreno Mignola es una hipervitaminada, glotona y autoparódica cinta de aventuras fantásticas que sirve de réplica al Señor de los Anillos de Jackson y a todos sus hijos bastardos. La película arranca, como no podría ser de otra manera, con la habitual leyenda contada en off, de luchas milenarias entre hombres y elfos por el control de la tierra y bla, bla, bla. La curiosidad es que las imagenes, pese a ser digitales, pese a ser impresionantes, no son realistas. La lucha se muestra a través de los ojos de un preadolescente Hellboy (aquí la oscarizada Montse Ribé) que vé a los combatientes como muñecos de madera y trapo y el mítico ejército dorado como maquinas de hojalata brillante. La idea es clara: Hellboy II no es otra cosa que un aparatoso juego, un pasatiempos descomunal.

El director vuelve a incurrir en un tema que ya aparecía en la sobrevalorada El Laberinto del Fauno, la delgada frontera que separa el mundo real y la fantasía, pero en este caso va directo a lo que interesa y en un simple plano (Luke Goss practicando con la espada cuando aparece por detrás el metro de Nueva York) nos explica que aquella leyenda y aquél mundo imaginado son, en realidad, el nuestro. Hellboy II Es una película divertida y emocionante. Tiene algunas escenas de acción deslumbrantes y un apartado gráfico prodigioso (el maquillaje es simplemente perfecto).

No hay que buscarle mucho más a esta cinta. Supera con creces a su predecesora y alza el nivel medio del cine veraniego. La intriga palaciega es suficientemente inteligente y los personajes (todos, incluso los malvados) resultan la mar de simpáticos. En ocasiones recuerda un poco a la saga Men in black pero a Del Toro no le funcionan tan bien los gags de forma vs fondo de aquella. La especialidad del mejicano son las bromas grotesca y tontorronas (aunque sean a costa de un tumor) que consiguieron arrancarme más de una risotada.

Lo mejor: la lucha contra la planta
Lo peor: el chiripitifláutico doblaje español

'Zohan': una tontería divertidísima

Hacía tiempo que no me reía tanto en el cine. La arrancada quizá no fue muy efusiva pero practicamente toda la película me la pasé riendo a carcajadas. Incluso me reía en momentos que no hacían gracia... ¡porqué me acordaba de escenas anteriores! Quizás no sea para tanto y a algunos (a mi padre, por ejemplo) les pesará como una losa, pero yo me lo pasé en grande. Ahora bien. Dos días después, por algún extraño motivo, me daba la sensación que la película no era tan grande, tan buena, tan única. Y eso me pareció raro.

Los mecanismos humorísticos de Zohan son (no nos engañemos) los mismos que los de películas como Hot Shots y Agarralo como puedas: humor grueso sin demasiados filtros, caídas tontas, contorsiones humanas increíbles, frases absurdas amontonadas una encima de la otra. Pero, curiosamente (debe ser la mano de Judd Appatow en el guión), consigue destilar algo más. La epopeya de Zohan resulta emocionante; su enamoramiento, creíble; el desenlace, (hasta cierto punto) coherente y uno acaba la película reconfortado, feliz. Así pues, ¿porqué diablos caduca tan pronto ese efecto?

Quizás sea porqué se trata de una película gaseosa, que avanza rápido sin ceder en ningún momento. Los gags se acumulan, uno detrás de otro, y al final uno queda saciado y sin oportunidad de digerir pausadamente. Muchos de los chistes son visuales (las duchas eróticas a cámara lenta, las enésimas imágenes a lo Matrix...) por lo que, recordadas a posteriori, tampoco tienen mucha gracia. Sí que recuerdo, en cambio, las llamadas telefónicas al más puro estilo de Gila (¿está el enemigo?).

Puede que sea culpa mía, que siempre le busco los tres pies al gato, y a la película no le pase nada. Zohan aguanta el tipo perfectamente, hace reír, no aburre y propone un discurso mucho más efectivo que comedias teenagers a lo Scary Movie o American Pie. Debemos elogiar también el fabuloso y original retrato que ofrece de una ciudad tan cinematografiada como Nueva York. Dennis Dugan pasa de puntillas por Central Park, por los rascacielos y Avenidas de la gran manzana y centra su mirada en los inmigrantes que se encargan de pequeños oficios (taxistas, peluqueras, transportistas, camareros...) y que demasiado a menudo se les estereotipa en el cine (ya sea con buenas o malas intenciones). Intentan vender Zohan como una nueva Borat pero es un error. Aquí no hay ningún tipo de insulto racial, étnico, cultural o territorial. Como viene siendo habitual en las comedias de Sandler, sus personajes se mueven por bondad o ingenuidad, sin maldad ni desconfianza y, por eso mismo, consiguen atrapar al espectador y son tan especiales. Su cine siempre me ha gustado y esta cinta no defrauda. Quizás no la vuelva a ver jamás, pero he disfrutado de cada minuto de metraje.

Lo mejor: la inteligencia que desbordan muchos de sus gags
Lo peor: que Mariah Carey piense que su aparición mejorará su carrera

'Pozos de ambición', la mejor película del año según la FIPRESCI

Paul Thomas Anderson, director de Pozos de Ambición, recibirá en el Festival de Cine de San Sebastián el premio a la mejor película del año que ofrece anualmente la Federación Internacional de la Crítica de Cine (FIPRESCI), formada por más de 200 críticos de todo el mundo.

La verdad es que leer esto me ha reconfortado porqué, por mucho que me gusten los Coen (y me encantan) el Oscar a la mejor película que recibió No es país para viejos el pasado 24 de febrero no era tan merecido como todos pretendieron hacernos creer. La nueva película de Thomas Anderson, esta densa, pesimista, cruda y oscura historia de ambiciones petrolíferas y almas destruidas por la avarícia es mucho superior a la (por otro lado excelente) película de los Coen. No es país para viejos es una de los mejores películas de los hermanos directores, pero no consigue (tampoco lo pretende) romper las convenciones cinematográficas establecidas, como sí hace Pozos de ambición.

Paul Thomas Anderson es un tipo que escribe y dirige obras maestras. Trabaja a contracorriente y, por eso mismo, Hollywood parece repudiarle. Sus películas suman 14 nominaciones a los Oscar (3 para Boogie Nights, 3 más para Magnolia y 8 para esta Pozos) y solo se ha llevado 2 estatuillas. Incluso el menos importante de sus platos, Punch Drunk Love (dejando de lado la novel Hard Eight) resulta una estimulante, emocionante y reflexiva aproximación a un genero tan pésimo como el de la comedia romántica. Una auténtica delicia.

Por lo que respecta a Pozos de ambición, se trata de una soberana lección de como el cine del futuro no tiene que estar forzosamente definido por ruidosos y vacíos productos como Transformers o La Momia 3. De hecho, podemos contemplar Pozos de ambición como el reverso negativo de Wall·e. A pesar de sus insalvables diferencias en intenciones y métodos, ambas cintas eflexionana sobre el lenguaje cinematográfico e intentan ir mucho más allá de lo que las barreras de este lenguaje audiovisual parece permitir. Rompen cualquier etiqueta de género o de formato y consiguen, gracias a una inteligente fusión de forma y contenido, alcanzar algo en el interior de un espectador cansado de mensajes con calzador. Wall·E y Pozos de Ambición atacan las entrañas, los nervios, el corazón, el estomago. Sus visionados no son simplemente visuales, también son vivenciales.

La experiencia de ver una cinta como Pozos de ambición podrá resultar más o menos estimulante, aburrida, irritante, divertida, decepcionante o emocionante, pero habrá que admitir que hemos asistido a un momento especial en la historia del cine moderno.

Lo Mejor: El prodigio audiovisual e interpretativo
Lo Peor: (Quizás) la brusca entrada del último pasaje

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