'El Intercambio', Otra Obra Maestra

No negaré que por culpa de su promoción, temía que esta película fuera un rollo monumental. Por un lado, sí, se trataba de la última película de Clint Eastwood, un auténtico Master del Universo pero, por otro lado, ahí estaba ese tráiler al más puro estilo telefilm -con la frase "mi hijo" pronunciada media docena de veces- y con Angelina Jolie de por medio. No había demasiadas ganas, no.

Pero por suerte, al final la fui a ver y debo decir que todo aquello que pensé -e incluso dije- estaba fuera de lugar. Quizás algún día me atreva a ver Vicky Cristina Barcelona y resulte que también es buena (aunque no creo que eso pase en breve).

Bien, Clint Eastwood parte de un tema, sin duda, de lo más simplón y telefilmesco: la trama, lo que sería el simple plot es exactamente igual que el de cualquier otro bodrio "basado en hechos reales". Por suerte ahí está Eastwood, un director inigualable capaz de encontrar oro en cualquier lado y (no lo neguemos) un guionista que ha realizado un impresionante trabajo a la hora de filtrar los tópicos.

El mayor acierto del director es conseguir que la historia, la que se narra en el anuncio, sea solo el arranque de una película que tiene en su tono directo y doloroso su mayor baza. Angelina Jolie es una actriz que jamás me ha gustado en pantalla y no haré ahora ninguna retractación: sigue sin gustarme. Su actuación es tan forzada, tan estudiada, tan dolorosamente racional, que acaba por alejar a todos de su particular drama. Pero, como digo, la gracia de la película es como Eastwood sabe esquivar todos los tópicos y concesiones del melodrama y del thriller -los dos géneros entre los que navega- y permite que la película funcione paralelamente (que no al margen) de la actuación de Jolie.

La madre es, evidentemente, el motor de la película y el desencadenante de todo en lo que ella sucede. Pero el caso del secuestro se bifurca en múltiples vías secundarias que permiten discutir sobre temas como la impunidad con que actúan las fuerzas de la ley o la necesidad de aplicar la pena de muerte, por imperdonable que sea el crimen cometido. Además Eastwood se guarda en la manga un montón de ases en forma de climax. Un final que lleva a otro que lleva a otro hasta un final que es todo menos cerrado.

Del mismo modo que en Million Dollar Baby, Un Mundo Perfecto y Mystic River, Eastwood crea un retrato pesimista y cruel de la sociedad americana. Y una vez más, como pasaba en esas tres grandes películas no le cede al espectador la posibilidad de evadirse del dolor, ni de desahogarse a través de una resolución lacrimógena. Eastwood sumerge al espectador en un mundo tenebroso y dolorosamente veraz. La película es sombría y el relato que narra más aún. Un drama constante, denso e interminable que deja al espectador exhausto, agazapado en su butaca. Pero al contrario que en las tres películas mencionadas anteriormente, el director nos presenta una brizna de optimismo, una pequeño pero importante resquicio por donde se cuela la esperanza de esa madre desesperada. Quizás no lo parezca, pero al final, el director nos está brindado el único final abiertamente positivo desde Deuda de Sangre (2002).

Y otro punto a favor de la película es que consigue (aunque no lo he en ninguna crítica) algo aparentemente imposible: mostrar a la iglesia -con ese personaje interpretado por John Malkovich- como un elemento positivo para la sociedad y no como ese maligno monstruo con piel de cordero que demasiado a menudo nos vende el cine de hoy. ¿Nadie se ha dado cuenta de ello?

Lo mejor: Una obra maestra que surge de la peor de las tramas posibles
Lo peor: a pesar de todo, el lastre de Angelina Jolie

Bukowski (II): 'Barfly' VS 'Factótum'

Barbet Schroeder estaba empeñado en rodar una película sobre Bukowski y, como ya eran medio amiguetes, le pidió al escritor que se encargara del guión. La película se tituló Barfly (aquí El Borracho) y el autor no adaptó ninguna de sus obras publicadas aunque podría haber encajado perfectamente en medio de sus cuentos (semi)biográficos. De hecho, algunas de las escenas me suena haberlas leído. Bueno, sea como sea,Bukowski escribió el guión y dijo que quería a Sean Penn como actor protagonista. Éste dijo que unicamente lo haría si Dennis Hopper era el director y Buk dijo que nada, que el director era Schroeder. Y el actor escogido para interpretar a Henry Chinaski ( alter ego de Bukowski) acabó siendo... Mickey Rourke. Y ese es, seguramente, el único problema de esta cinta.

La interpretación de Rourke es pésima. Seguramente se encontraba en algún momento bueno de su carrera y anda por la escena como si fuera Marlon Brando o algo así. Sobreactúa, grita, camina de una forma extraña... en teoría imita al escritor de música de cañerías pero no se parece en nada.

Casi 20 años después, en 2005, se rodó Factótum, escrita y dirigida por Bent Hamer. En esta ocasión, como su propio nombre indica, se trata de una adaptación de la novela homónima, publicada en 1975. Allí, todo el peso de la película recaía sobreMatt Dillon , haciendo una interpretación mucho más acertada. Quizás no se trate de un papel camaleónico, no se parece demasiado al escritor pero sí que se trata de una buena interpretación.

Ahora bien, ¿qué película es mejor? ¿cual transmite de una forma más eficaz la prosa de Charles Bukowski? sin duda la primera. Factótum hace un esforzado traslado del universo bukowskiano. Se mueve, al igual que la mayoria de textos del autor, en un terreno pantanoso entre el retrato más realista y un ambiente de fábula, casi surrealista. Además, cabe destacar el interesante diseño de producción. Jamás sabemos a ciencia cierta si es actual o corresponde a Los Angeles de hace dos décadas. Hay coches modernos, pero es como si todo se hubiera detenido hace años. Esto también se puede decir de los textos deBukowski: tienen el mismo tono, fondo y contenido tanto si están escritos en 1960 como si se trata de los últimos que publicó el autor.


Pero Factótum carece de algo que sí tiene Barfly y es el auténtico estilo Bukowski. Me explico. La película de Matt Dillon da pié a que todos los detractores del autor puedan seguir criticándolo: que si es un borracho, que si pega a las mujeres, que si es un misógino, que si se repite... todo lo que queráis. Las formas son las mismas. Pero Barfly consigue sacar a relucir algo más. Al igual que en sus novelas o textos breves, tras la forma, tras la suciedad, se esconde algo que florece cuando a) nos fijamos detenidamente en el lenguaje -cosa difícil si tenemos en cuenta la velocidad que imprime el autor a sus textos- o bien, b) si leemos muchas obras del mismo autor. Sí, se repite, pero transmite un sentimiento único y sincero que es lo que, creo, consigue enganchar a susfans. ¡Nadie que haya leído La senda del Perdedor puede decir alegremente que Bukowski es un frió rufián sin sentimientos!

Barfly, insisto, pese al estúpido acercamiento del actor protagonista, termina dejando un suculento sabor de boca. Agridulce, por supuesto, pero no tan radicalmente destructivo como el de Factótum. En ese bar de mala muerte (me refiero a la cinta de Schroeder, Factótum también acaba en un antro) se respira serenidad, orgullo, camaradería y, si queréis, libertad. Y eso es lo que defendió a capa y espadaBukowski durante toda una vida dedicada a la escritura.


Por cierto, del desengaño de Barfly surgió la novela Hollywood, donde Bukowski retrata magistralmente los entresijos de esa destructiva maquinaria que es Hollywood. Aunque cambie los nombres, todos los implicados en la cinta están ahí, férreamente retratados por Bukowski. Imprescindible.

Bukowksi (I): 'Born Into This'

Me encanta Charles Bukowski y aviso que en el próximo post volveré a hablar sobre el escritor, en ese caso sobre adaptaciones cinematográficas. Pero antes, quisiera recomendar un excelente documental sobreBukowski llamado Born into this, me ha costado lo suyo llegar a verlo pero vale la pena.

No sé qué pensarán de este documental aquellos que no conozcan la obra del autor, pues no cabe duda que es un producto para fans. Born Into This hace un repaso de toda la obra publicada por Bukowski de forma cronológica -de los escritos underground hasta sus últimas novelas- a través de distinto material de archivo y declaraciones de gente que lo conoció. La verdad es que el ambiente es el de una reunión deamiguetes , todos hablando de un desaparecido colega. Se respira camaradería, respeto y admiración. Desde luego eso se transmite al espectador, quien consigue profundizar en la figura deBukowski y ver que, efectivamente, todo aquello que él escribía tenía que ver con su vida cotidiana.

Los extractos de vídeo son impresionantes. A veces, este tipo de recopilatorios resultan aburridos, repetitivos e insolentemente vacíos de contenido, pero el director, John Dullaghan, consigue elegir lo mejor de cada casa y sintetizar en dos horas un montón de material. Encontramos entrevistas de televisiones europeas y americanas, fragmentos de otros reportajes realizados por directores como Taylor Hackford y Berbet Schroeder y declaraciones de todos aquellos que le conocieron, incluyendo sus mujeres, sus amigos, sus compañeros y su hija.

El documental tiene un aspecto muy cuidado. Pese a ser una suma de declaraciones y citas, funciona bastante bien. Tiene un buen ritmo y un cuidado diseño que fusiona la imagen pura de lo que vemos con las propias palabras de la obra del autor. No solo las oímos, enoff, sino que las leemos escritas sobre la pantalla, conviviendo con el propio autor y con los que le rodean, siguiéndolo en sus paseos por los barrios de Los Ángeles.

Resulta interesante el trato con que el documental se acerca a la figura. No hay encuadres raros, no existe la sensación que se esté forzando a nadie a hablar. simplemente es el mismoBukowski quien explica todo aquello que le preguntan, tanto si se trata de hechos felices como si son los momentos más dolorosos (su infancia en manos de un padremaltratador o el recuerdo de un amor del pasado). Tampoco se recurre a la pretendida (y siempre falsa) objetividad del documental. Se nos muestra un vídeo de Bukowski en que se comporta de forma violenta con Linda y es esta misma quien comenta las imágenes, lo que ocurrió y lo doloroso que era saber que todo aquello estaba siendo registrado por las cámaras. Es un punto a favor del director saber tratar todos los distintos aspectos de la vida del autor sin caer en blancos y negros, sino sabiendo balancearse de forma equilibrada en todos aquellos puntos clave de su vida y su carrera, fueran buenos o malos.

Born into this reivindica con insistencia (quizás con demasiada) la importancia de la obra de Bukowski. Sé que no es la lectura académica por excelencia, pero tal vez ahí es donde radica su importancia. Como dice Tom Waits en el documental, la gracia es que tienes que descubrirlo, es como algo oculto o un tanto prohibido. Desde luego habla de su infancia, décadas atrás, pero aún hoy encuentro que sus libros tienen algo de alternativo, de fuera del circulo masivo de lecturas. Y por eso resultan tan suculentos.


Lo mejor: el acercamiento a la faceta más personal de un maravilloso autor
Lo peor: falta la visita al Apostrophes del prepotente Pivot


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