¡Roxy! (AKA Scott Pilgrim Obsession)

Me vuelve loco Scott Pilgrim. La película. El cómic no lo he leído. Me parece una película sensacional. Divertida, ocurrente, con un ritmo espectacular y que traslada el mundo del videojuego y del comic al cine como nunca se ha hecho. Al no leer el comic no se hasta que punto es fiel o incorpora cosas que no estaban en la materia base. Pero me apasiona. Edgar Wright es un genio loco que desborda la comedia en cada película. En este caso bajo una comedia romántica adolescente.

Bueno, el otro día la volví a ver. Y me acordé de su banda sonora. Que es una locura. La película, a pesar de tener algún momento agridulce, es una comedia amable, muy divertida y paródica. Pero la banda sonora, descontextualizada, es brutal. Hay momentos muy soft, muy emotivos y románticos, hay acción, hay ritmo... y está Roxy. En la película es el combate con la chica rubia de ojos pintados. ¿No habéis visto la película? No os cuento más. Pero desde la primera vez que la oí la puse en mi lista de Tech en Grooveshark. Y ahí sigue.

Bien, escuchad esto. Creo que nunca he oído nada tan demencial: O por lo menos no dentro de una película tan amable y divertida.




MONOPATÍN: Vallecas & Sancheski Boys

Cuando leí en El País un artículo sobre la existencia de Monopatín, un documental sobre el mundo del Skate en España, no me lo podía creer. Yo de pequeño tuve un monopatín. Como todos. Y después tuve un skate. Como un pro... aunque nunca fui capaz de hacer nada con él. Pero siempre he sido un enamorado de esa cultura: el skate, el surf, sus revistas, sus documentales... un mundo mítico made in California y que parecía que no tuviera representación aquí. Días después vi que emitían el documental en Canal+ y fui a por mi-amigo-con-canal-plus para que me prestara un pase de Yomvi. Aún lo podéis ver en línea. 

Todo el mundillo del que hablo, está aglutinado en esa obra maestra que es Dogtown & Z-Boys, donde Stacey Peralta analizaba los orígenes del skate en California y la figura de los Z-Boys (él fue uno de ellos). Más tarde escribió el guión de Los amos de Dogtwon, dirigida por Catherine Hardwicke y donde aparecen Emile Hirsch y Heath Ledger entre otros. La misma historia pero en formato no-documental. Más simplón, aunque sigue siendo droga de la buena.


Si el de Dogtown es el relato épico de unos pioneros que luego se vieron eclipsados por su propio éxito (drogas y otras miserias), Monopatín es la historia de una lucha. La que perdieron unos locos que pedían respeto social, deportivo y económico para el monopatín. También hay (se intuyen) dramas personales, pero en general es un proyecto con un objetivo histórico. Sienta las bases de algo sobre lo que, espero, se seguirá construyendo.


Ya desde el minuto cero nos damos cuenta que Spain is different: Los primeros que se pusieron a construir tablas tenían un plano técnico pero no sabían qué era. Aquí no existía nada parecido y por eso llamaron a ese juguete... Monopatín. Unas pocas empresas (Sancheski principalmente) intentaron mover el producto en exhibiciones y saraos varios. Ellos mismos tuvieron que crear sus propias rampas y parques, pues nadie estaba dispuesto a gastarse un duro. Se fletaron autobuses y furgonetas cargadas de chavales que iban de una punta a otra del país para hacer sus demostraciones. 


De hecho, como se explica, sí hubo un pequeño star system de skaters. Cuando marcas como Pepsi se encargaron de promocionar algunos eventos, en los anuncios aparecían monopatines... pero luego dejaron de invertir dinero y muchos de esos jóvenes dejaron la tabla. Algunos han reivindicado hasta hoy su importancia, han abierto tiendas (que hoy se vuelven a llenar gracias a los longboards), han editado revistas... pero otros se dedican a cosas que nada tienen que ver. En algunos casos, esa fugaz fama les permitió salir de barrios conflictivos y alejarse de elementos mucho más peligrosos que una caída desde una rampa. 


Toda esta historia se analiza en Monopatín de forma literal y metafórica a través de tres skateparks. Tres ejemplos de distintas épocas e intereses. El Skatepark de Arenys fue enterrado después de que fuera imposible convertirlo en un negocio. En el lugar donde se hallaba El Sindi de Madrid (que fue construido A MANO por los chavales) hoy hay dos pistas de Pádel. Gran metáfora de este país. La Kantera, en Getxo, construido con dinero público, sirve de ejemplo de cómo las cosas bien hechas tienen su recompensa en varias generaciones.


El documental se deja la piel rescatando y presentando material de archivo. Vemos buenas fotos de la época, trabajadas y montadas para darle cuerpo a la película y, a medida que avanzaban los años, algunos vídeos. Pero precisamente por la falta de cultura skater en nuestro país, el material audiovisual no abunda. Lo que convierte Monopatín en un documental sobre gente hablando. Hablando de monopatines, lo cual es maravilloso.

Como coletilla, os dejo un enlace a Diggin de Nike SB. Un proyecto del 2012 en el que se desenterró el skatepark de Arenys. Un trabajo de arqueología Skate muy recomendable.


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