Bones Brigade: An Autobiography

Parece que solo vuelvo al blog cuando veo documentales de monopatines. He desistido de llevar esto al día, pero de vez en cuando hay películas que me traen de nuevo. Películas como Bones Brigade me llevan a zappear por la red buscando fotos, artículos, vídeos, textos... Tienes ganas de hablar con alguien, hacerles partícipes de tu locura. Pero un documental sobre el skate en los 80 no es algo con lo que pueda hablar con mi mujer, mi hermana o mis amigos (sean o no cinéfilos). Y como no tengo un podcast, vuelvo a mi viejo blog.

I - La casualidad


En mi rutina habitual de crear listas de deseos en Icefilms (me paso horas haciendo eso), me encontré con el documental Bones Brigade: An Autobiography. No sabía que eso existiera, pero la portada me trasladó 20 años atrás en el tiempo.

Ese esqueleto ochentil es el logo de Powell-Peralta. Yo tuve un monopatín de esos, con los esqueletos en la parte de atrás. La misma empresa comercializaba unos vídeos de skate que corrían por mi barrio de mano en mano. Eran horribles. Tenían escenas en monopatín espectaculares, protagonizadas por el equipo Bones Brigade del título, pero luego se dedicaban a mostrar a los protagonistas tumbados en el sofá, disfrazándose o haciendo el idiota. Molaban pero no molaban. En esa época, nos flipaban películas como Trashin y Al filo del abismo. Ojeábamos revistas como Trasher y nos sonaban nombres de patinadores: Tommy Guerrero, Tony Alva, Natas Kaupas (Natascalpas decíamos)... Ese era nuestro pasatiempo. Por entonces no teníamos ni Internet ni nada. Nos aferrábamos a esa (poca) información, a la charla llena de datos equivocados y a nuestras tristes habilidades con el monopatín.

Últimos Posts