Bukowski (II): 'Barfly' VS 'Factótum'

Barbet Schroeder estaba empeñado en rodar una película sobre Bukowski y, como ya eran medio amiguetes, le pidió al escritor que se encargara del guión. La película se tituló Barfly (aquí El Borracho) y el autor no adaptó ninguna de sus obras publicadas aunque podría haber encajado perfectamente en medio de sus cuentos (semi)biográficos. De hecho, algunas de las escenas me suena haberlas leído. Bueno, sea como sea,Bukowski escribió el guión y dijo que quería a Sean Penn como actor protagonista. Éste dijo que unicamente lo haría si Dennis Hopper era el director y Buk dijo que nada, que el director era Schroeder. Y el actor escogido para interpretar a Henry Chinaski ( alter ego de Bukowski) acabó siendo... Mickey Rourke. Y ese es, seguramente, el único problema de esta cinta.

La interpretación de Rourke es pésima. Seguramente se encontraba en algún momento bueno de su carrera y anda por la escena como si fuera Marlon Brando o algo así. Sobreactúa, grita, camina de una forma extraña... en teoría imita al escritor de música de cañerías pero no se parece en nada.

Casi 20 años después, en 2005, se rodó Factótum, escrita y dirigida por Bent Hamer. En esta ocasión, como su propio nombre indica, se trata de una adaptación de la novela homónima, publicada en 1975. Allí, todo el peso de la película recaía sobreMatt Dillon , haciendo una interpretación mucho más acertada. Quizás no se trate de un papel camaleónico, no se parece demasiado al escritor pero sí que se trata de una buena interpretación.

Ahora bien, ¿qué película es mejor? ¿cual transmite de una forma más eficaz la prosa de Charles Bukowski? sin duda la primera. Factótum hace un esforzado traslado del universo bukowskiano. Se mueve, al igual que la mayoria de textos del autor, en un terreno pantanoso entre el retrato más realista y un ambiente de fábula, casi surrealista. Además, cabe destacar el interesante diseño de producción. Jamás sabemos a ciencia cierta si es actual o corresponde a Los Angeles de hace dos décadas. Hay coches modernos, pero es como si todo se hubiera detenido hace años. Esto también se puede decir de los textos deBukowski: tienen el mismo tono, fondo y contenido tanto si están escritos en 1960 como si se trata de los últimos que publicó el autor.


Pero Factótum carece de algo que sí tiene Barfly y es el auténtico estilo Bukowski. Me explico. La película de Matt Dillon da pié a que todos los detractores del autor puedan seguir criticándolo: que si es un borracho, que si pega a las mujeres, que si es un misógino, que si se repite... todo lo que queráis. Las formas son las mismas. Pero Barfly consigue sacar a relucir algo más. Al igual que en sus novelas o textos breves, tras la forma, tras la suciedad, se esconde algo que florece cuando a) nos fijamos detenidamente en el lenguaje -cosa difícil si tenemos en cuenta la velocidad que imprime el autor a sus textos- o bien, b) si leemos muchas obras del mismo autor. Sí, se repite, pero transmite un sentimiento único y sincero que es lo que, creo, consigue enganchar a susfans. ¡Nadie que haya leído La senda del Perdedor puede decir alegremente que Bukowski es un frió rufián sin sentimientos!

Barfly, insisto, pese al estúpido acercamiento del actor protagonista, termina dejando un suculento sabor de boca. Agridulce, por supuesto, pero no tan radicalmente destructivo como el de Factótum. En ese bar de mala muerte (me refiero a la cinta de Schroeder, Factótum también acaba en un antro) se respira serenidad, orgullo, camaradería y, si queréis, libertad. Y eso es lo que defendió a capa y espadaBukowski durante toda una vida dedicada a la escritura.


Por cierto, del desengaño de Barfly surgió la novela Hollywood, donde Bukowski retrata magistralmente los entresijos de esa destructiva maquinaria que es Hollywood. Aunque cambie los nombres, todos los implicados en la cinta están ahí, férreamente retratados por Bukowski. Imprescindible.

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